Trump vuelve a cantar el 'taco': escaló, amenazó y frenó el ataque a irán cuando el petróleo rozó los 105 $
Wall Street ya lo había contado: cuando el presidente habla de bombardear plantas de energía y el crudo se dispara, la orden suele ser comprar, no vender. El pasado domingo 23 de marzo, a las 9:17 horas, Donald Trump apareció en Truth Social para anunciar que los ataques contra Irán quedaban «pospuestos». La frase anterior, lanzada el viernes, prometía lo contrario. En 48 horas el guion volvió a repetirse: escalada retórica, mercados en rojo, gasolina al alza y, de golpe, frenazo. En la City ya le han puesto nombre al truco: TACO —«Trump Always Chickens Out»—.
El manual que los traders tienen subrayado
Daniela Hathorn, analista senior de Capital.com, lo grafió en una nota antes de la apertura: «Desde la estructura del mercado, estamos ante un clásico TACO: señal de escalada, luego marcha atrás cuando las consecuencias económicas asoman». La secuencia es tan repetida que BCA Research creó un índice para medirla: el Trump Pain Point Index, que cruza caídas del S&P, trepas del Tesas a 10 años, hipotecas, gasolina y la aprobación presidencial. La semana pasada, el indicador tocó dos desviaciones sobre la media: su récord histórico. El mensaje era claro: algo iba a ceder.
Lo hizo. El domingo, mientras los inversores desayunaban, el S&P 500 abrió con un hueco alcista de 1,4 % y los contratos de Brent se desplomaron 3 $ en cinco minutos. Nancy Tengler, CEO de Laffer Tengler Investments, había comprado calls el viernes 20. «Percibimos que la Casa Blanca estaba cansada de la guerra y de sus efectos en la gasolina a las puertas de las devoluciones de impuestos», explicó después. La jugada le salió redonda: en dos sesiones su posición se revalorizó un 68 %.

Irán no firma la hoja de ruta
Pero el guion tiene un acto que no depende de Trump. El plan de alto el fuego que Washington ofreció —reapertura total del Estrecho de Ormuz a cambio de levantar sanciones— fue rechazado en Teherán. El paso clave del petróleo sigue semiparalizado y el crudo Brent cotiza por encima de 105 $, un 40 % más caro que cuando empezó el conflicto hace cinco semanas. «Puede TACOear cuanto quiera, pero la reversión definitiva requiere que Irán se siente», advirtió Ole Hansen, estratega de Saxo Bank.
Mientras, el S&P 500 acumula un -7 % desde el inicio de las hostilidades, el Nasdaq y el Dow Jones entran en corrección y el Tesas a 10 años roza el 4,5 %. En la sala de máquinas de Innovator Capital Management, Tim Urbanowicz recalcula escenarios: «Cuanto más se alargue el conflicto, más tiempo el petróleo estará alto y más probable que la inflación se pegue al techo». Su consejo: coberturas, vencimientos cortos y nada de apostar a una bajada rápida del crudo.
Trump, por su parte, lo reconoció en la reunión de gabinete del jueves: «Pensé que el petróleo subiría más y que la bolsa caería más». La frase suena a confesión de un jugador que ha vuelto a mirar la mesa y descubre que la banca sigue siendo Irán. La partida continúa, pero el mercado ya sabe la regla: cuando el índice de dolor presidencial se dispara, la orden no es vender; es esperar el próximo TACO.
