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Trx gold dispara un 75% de revaloría y deja a los analistas boquiabiertos

7.453 onzas. Eso es lo que TRX Gold acaba de sacar de su mina de Tanzania en el segundo trimestre, un 13% más que tres mes antes. Pero el dato que hace temblar los modelos de precios es otro: 4.682 dólares por onza, récord absoluto para la canadiense y un 21% por encima del año pasado. Resultado: los analistas corren a subir sus blancos y el valor en bolsa huele a pólvora.

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H.C. Wainwright no lo duda: repite su recomendación de compra y eleva el objetivo de 1,50 a 2,30 dólares. Distancia hasta el cierre del viernes: 75,6%. Ningún bajista se interpone. El motivo no es solo la cantidad de oro vendida, sino la forma de venderla: a precio spot más premium, sin coberturas que limite el upside. Un festival de flujo de caja que deja la tesorería en 25 millones y un ratio de liquidez de 2,5x, suficiente para olvidarse de pedir crédito mientras expande el proyecto Buckreef.

La operación es tan limpia que ni siquiera quedan warrants por ejercer. TRX se ha embolsado 21 millones de dólares adicionales cuando los titulares de los bonos de conversión han golpeado el timbre. Balance saneado, coste de capital reducido y un recurso de 2,4 Moz en la columna de activos. La ecuación de valor por acción empieza a multiplicarse.

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Mientras los productores de más de mil dólares lloran por el margen, TRX se coloca en la zona de confort de los 600-700 dólares por onza de coste AISC. La brecha se ensancha cada día que el metal se acerca a los 5.000. Y no hay síndrome de 'país riesgo' que valga: el gobierno de Samia Suluhu ya cobra su royalty y respira tranquilo; la mina seguirá creciendo de fase en fase sin interrupciones políticas.

Lo que nadie cuenta es que la compañía, fundada en 1990, ha pasado de ser una 'juniors' de exploración a una máquina de generar cash trimestral. El pequeño detalle: solo cotiza en Nueva York, lo que le abre el grifo del capital institucional que huye de las ventanas de Toronto. Liquidez diaria mínima, pero suficiente para que un fondo de cobertura pueda entrar sin hacer ruido.

El mensaje es brutal: si el oro se mantierte por encima de 4.200, TRX Gold no necesita subir un centímetro para multiplicar beneficios. Y si el precio se dispara por tensions geopolíticas o recompras de bancos centrales, la acción dejará de ser 'penny' para siempre. El 75% de upside que calculan los analistas empieza a parecer una cifra conservadora.