Viking therapeutics apunta a desbancar a ozempic y zepbound desde la retaguardia
Una empresa de 3.800 millones con sede en San Diego planea arrebatarle el tercio del pastel de los fármacos para perder peso a los gigantes Novo Nordisk y Eli Lilly. Viking Therapeutics acaba de poner a andar su ensayo fase 3 para VK2735, una molécula inyectable que ya demostró en fase 2 una pérdida de peso media de hasta el 14,6 %. La cifra está a la par de los mejores resultados de Wegovy, pero con la mitad de efectos gastrointestinales notificados. Lo que nadie cuenta es que Viking también prepara una píldora: la versión oral de VK2735 cerró fase 2 a finales de 2023 y comenzará su estudio pivotal en el segundo semestre de 2024.
El tablero se reduce a binario: éxito o desplome
El mercado de los GLP-1 roza los 100.000 millones anuales previstos para 2030. Contra ese tablero, Viking se juega una carta que puede multiplicar por tres su valoración si los datos de eficacia y seguridad se confirman. Los analistas de Leerink ya barajan precios objetivo de 95 dólares, un 190 % por encima de los 32,50 dólares actuales. La advertencia es brutal: antes del boom del fármaco, el título cotizaba por debajo de 5 dólares. Un solo comunicado de fallo en la tolerabilidad lo devolvería a esa trinchera.
La clave no es solo la ciencia. Es el reloj. Novo y Lilly necesitan candidatos orales que protejan su cuota antes de que los biosimilares aparezcan en 2031. Viking, sin fábricas que defender, es un blanco de compra perfecto. En la mesa hay rumores de conversaciones con Pfizer, que fracasó con su propio GLP-1 oral y busca un reemplazo rápido. El precio que suena: entre 9.000 y 12.000 millones, tres veces la capitalización actual.

El riesgo se mide en meses, no en años
Mientras otros biotechs duermen la siesta de los ensayos de fase 1, Viking conocerá su veredicto antes de 2025. Los inversores que entraron en enero a 20 dólares ya duplicaron. Los que entren ahora apuestan a que la Administración de Alimentos y Fármacos no encontrará fallos en el perfil hepático, el talón de Aquiles de esta clase de fármacos. La posición recomendada por los gestores de fondos especializados: apenas un 2 % de la cartera, pero con un stop en 22 dólares y techo abierto.
En la sala de máquinas de Viking no hay música de fondo, solo el murmullo de los centrifugados que preparan la próxima remesa de píldoras. Si los datos del ensayo oral superan el umbral del 12 % de reducción de peso, la empresa pasará de ser una anécdota bursátil a la respuesta que muchos inversores buscan a la pregunta de quién ganará la guerra después de Ozempic. Y si fallan, el silencio será sepulcral: el dinero se esfumará tan rápido como los kilos que prometían quemar.
