Wall street rebota con fuerza mientras irán abre la puerta a negociar
Los mercados estadounidenses cerraron el miércoles con el mayor rebote en semanas. El S&P 500 subió un 2,91% hasta los 6.528,52 puntos. El Nasdaq se disparó un 3,83%. El Dow Jones avanzó un 2,49%. El detonante fue una sola frase del presidente iraní Masoud Pezeshkian, que insinuó disposición a sentarse a negociar. En Wall Street, a veces eso es todo lo que hace falta.
Cinco semanas de volatilidad y un alivio que llegó de teherán
Desde hace más de un mes, los titulares sobre el conflicto en Oriente Próximo han dictado el humor diario de los índices. Días de caída brusca seguidos de recuperaciones parciales, y vuelta a empezar. El mercado llevaba semanas atrapado en ese bucle. La señal de apertura diplomática iraní rompió el ciclo, al menos por ahora, y los inversores reaccionaron con una compra masiva de activos de riesgo que llevaban semanas castigados.
La tecnología fue la gran beneficiada. Meta Platforms subió un 6,64%. Nvidia avanzó un 5,56%. Microsoft ganó un 3,06%. Son empresas que habían acumulado presión vendedora por el entorno de aversión al riesgo y por dudas persistentes sobre las valoraciones en inteligencia artificial. Un solo día de alivio geopolítico no resuelve esas dudas, pero sí les da oxígeno.

Marvell se lleva el premio gordo de la jornada
Marvell Technology fue el valor del día sin discusión. Sus acciones cerraron a 99,05 dólares, con una subida del 12,84%, después de que se confirmara que Nvidia invertirá 2.000 millones de dólares en la compañía. La cifra habla por sí sola: en el ecosistema de chips para inteligencia artificial, el respaldo de Nvidia equivale a un sello de calidad que el mercado paga sin regatear.

La energía manda, la tecnología aguanta el golpe
Hay un dato que resume perfectamente cómo han funcionado los mercados en lo que va de año. El S&P Energy Index acumula una subida del 39% desde enero. El S&P 500 Information Technology Index, en cambio, cae un 13% en el mismo periodo. La presión sobre el petróleo derivada del conflicto en Oriente Próximo ha relanzado a las energéticas a niveles que nadie anticipaba. Si la tensión cede, los analistas esperan cierta corrección en el precio del crudo, aunque el consenso apunta a que el sector seguirá bien posicionado structuralmente.
Para los inversores con exposición tecnológica, el momento puede ser interesante. Varios nombres de alto crecimiento cotizan con descuentos significativos respecto a sus máximos, penalizados por el sentimiento negativo y no necesariamente por deterioro en sus fundamentales. Las próximas semanas de resultados trimestrales y los datos macroeconómicos que se publiquen serán la prueba real.
Lo que nadie puede garantizar todavía
Que el rebote de hoy sea el inicio de una recuperación sostenida depende de algo que no controla ningún analista ni ningún banco de inversión: el curso real de las negociaciones diplomáticas. Un solo comunicado iraní movió los índices casi un tres por ciento. Eso dice mucho sobre el nerviosismo que todavía hay debajo de la superficie. Unilever y McCormick cerraron en negativo, con caídas del 5,02% y el 5,94% respectivamente, lastradas por el escepticismo del mercado ante una posible megaoperación alimentaria de 65.000 millones de dólares que muchos inversores consideran mal planteada. No todo fue euforia. Nunca lo es.