Wall street regala a los tiburones: cómo aprovechar la quema de tech en medio del miedo
Ocho semanas de caída seguida y el S&P 500 ya perdió 8,7 %. Mientras el petróleo roza los 102 dólares, la calle repite el mantra de siempre: “esto es diferente”. Pero dos voces que mueven miles de millones —Bill Ackman y el economista Michael Darda— apuntan lo contrario: los nombres que todos quisieron tener ahora cotizan en oferta de saldo.
Bajo el humo del golfo pérsico, la tecnología luce ganga
La guerra contra Irán cumple cinco semanas y el petróleo se dispara 76 % en doce meses. La lógica dicta recortar gastos, empujar el efectivo y rezar. Ahí está Morgan Stanley, rogando por cartera defensiva. Pero Ackman, cuya Pershing Square se hunde 19 % en 2026, sale al escenario con otra partitura: “Comprar calidad nunca fue tan barato”. En X, despacha contra los medios que —dice— magnifican el apocalipsis. Su tesis: Washington y Tel Aviv tienen la mano ganadora, y cuando caiga el telón llegará un dividendo de paz que revalorizará a los gigantes.
Roth Capital pone cifras al cuento. El sector tecnológico, que entonces pagaba prima del 17 % sobre su media trienal, hoy cotiza al 77 % de esa referencia. El forward P/E se derrumbó hasta poco más de 20×, igual que en el pánico arancelario de 2025. Solo que ahora las ganancias proyectadas trepan 28 % desde el otoño pasado. Darda resume la ecuación: más utilidades, menos múltiplo.

El 44 % de crecimiento que nadie quiere ver
Goldman Sachs mantiene su rosario de doble dígito: el consenso apunta a un alza del 12 % en EPS del S&P para el primer trimestre, el sexto consecutivo con subidas de dos dígitos. La tecnología lidera con un +44 %, aportando el 87 % del crecimiento total. El tema, recuerda el equipo de Ben Snider, será separar la inversión en IA que genera flujo de la que solo quema billetes.
Los flujos, por ahora, gritan “salga de la cocina”: el indicador de sentimiento de Goldman tocó -0,9 la semana pasada. Cada vez que el termómetro perfora -1, los mercados suelen regalar un rally; si baja de -1,5, la señal se vuelve oro puro. Estamos cerca.
En la apertura de este lunes el S&P sube 1,2 %, el Nasdaq 1,6 % y los bonos del Tesoro ceden 5 puntos básicos. El oro fija campamento en 4.565 $/oz y el crudo sigue pidiendo 100 $ de entrada. La bolsa parece apostar a que la Fed, con Powell hablando hoy en Harvard, no puede ignorar la desaceleración que ellos mismos predijeron.
El mensaje es brutalmente simple: o se cree en la capacidad de las mega-caps de seguir imprimiendo cash, o se acepta que el mundo se encamina a una recesión inducida por el precio del barril. La apuesta, como siempre, es política y rentabilidad al mismo tiempo. La última palabra la tendrá el cable de noticias sobre Irán, pero mientras tanto los números ya hablaron: la tecnología vale hoy lo que valía cuando las ganancias eran 28 % más bajas. Para quien tenga estómago, la ganga está servida.