Wall street se apaga antes de semana santa: el paréntesis que nadie pidió tras la debacle de irán
La Bolsa de Nueva York cerrará el viernes 3 de abril. No es un capricho: es la pausa que el mercado lleva implorando desde que las bombas sobre Irán hicieron saltar por los aires la tesis de “terreno controlado” que vendían los estrategas. El S&P 500, el Dow y el Nasdaq han perforado sus medias móviles de 200 días y no logran recuperar piso. La jornada de descanso coincidirá con el Good Friday, una fiesta cristiana que Wall Street observa desde 1864 y que solo ha roto tres veces en 162 años. Dos de ellas, curiosamente, cerraron en verde.

El jueves santo, el único respiro con ganancias
Mientras el viernes es sinónimo de cierres, el jueves —Jueves Santo o Maundy Thursday— suele ser la gallina de los huevos de oro. Desde 1964 el S&P 500 ha ganado un promedio del 0,77 % en la semana de Pascua, pero el grueso llega el jueves. Desde el año 2000 la rentabilidad se ha disparado al 1,49 % en esos cinco días. Nadie sabe muy bien por qué: quizá los gestores, antes de irse de puente, cubren cortos para dormir tranquilos. O quizá la liquidez es tan baja que cualquier compra dispara los precios. Lo cierto es que el dato existe y los cuantos lo aprovechan: en la mesa de derivados ya se acumulan calls sobre el ETF que replica al índice amplio.
El calendario oficial de 2026 deja a los bonos entre rejas solo media sesión el viernes (cierran a las 12:00 ET), mientras que los bancos siguen abiertos. Es una de esas rarezas que irrita a los europeos y que los operadores de renta fija aprovechan para deshacer posiciones sin que el equity les pispee. La desconexión, breve, será un test para ver si la volatilidad logra bajar del 22 % anualizado que arrastra el VIX desde el estallido iraní.
El resto de festivos bursátiles del año ya están grabados en piedra: 19 de enero (Martin Luther King), 16 de febrero (Presidents Day), 25 de mayo (Memorial Day), 19 de junio (Juneteenth), 3 de julío (Independence Day observado), 7 de septiembre (Labor Day), 26 de noviembre (Thanksgiving) y 25 de diciembre (Navidad). Todos ellos, salvo el 3 de julio, caen en lunes o jueves, el combo perfecto para puentes y gap de apertura el día siguiente.
La pregunta que nadie se atreve a formular en voz alta es si el viernes de descanso bastará para que los flujos de fondos pensiones vuelvan a acumular beta. Hasta ahora, los flujos de abril muestran ventas netas por tercera semana consecutiva. La liquidez está seca y la única certeza es que, cuando la campana suene el lunes 6 a las 9:30 a.m., al otro lado habrá menos margen de error. Los que se queden fuera del rebote —si es que llega— tendrán que perseguir precios con el VIX por encima de 20 y la Fed sin recortes a la vista. La Pascua de Wall Street, esta vez, no promete resurrección; solo una tregua para contar cadáveres.