Wall street se hunde: el petróleo dispara el miedo y dos índices ya entran en corrección

El 27 de marzo el parqué se tiñó de rojo intenso. El petróleo Brent trepó un 62 % por encima de su pico previo a la guerra y los inversores desertaron de acciones y bonos al mismo tiempo. El Dow Jones perdió 800 puntos, el Nasdaq se hundió un 2,15 % y la rentabilidad del Tesoro a 10 años rozó el 4,44 %. Dos de los tres grandes índices ya cotizan más de un 10 % por debajo de sus máximos recientes: territorio corrección.

El temor se llama estanflación

Los gestores temen un combo letal: desaceleración del consumo con inflación acezante. El barril caro eleva el coste del transporte, la electricidad y la alimentación; la prolongación del conflicto en Irán reduce el flujo de petróleo y encarece todo lo demás. El resultado es un déjà vu a los años 70 que los estrategas de Strategas ya no descartan: Don Rissmiller avisa de que la guerra ha durado «lo suficiente como para preocuparme».

El efecto se transmite al crédito. El Tesoro tuvo que pagar más interés para colocar bonos a siete años y la curva se desplaza al alza: hipotecas, préstamos pymes y financiación corporativa encarecen sin freno. El mercado de bonos, donde los flujos son fijos, castiga la expectativa de precios más altos durante más tiempo.

Trump, el factor taco y el umbral del pánico

Trump, el factor taco y el umbral del pánico

El apodo ya circula entre analistas: TACO, «Trump Always Chickens Out». La Casa Blanca anuncia medidas, los mercados protestan y la administración da marcha atrás. ¿Funcionará esta vez? Nicholas Colas, de DataTrek, cree que aún no. Según su regla histórica, Washington interviene cuando el petróleo se duplica o el VIX supera 35-43 puntos. El viernes el barril escala, pero no dobla; el índice del miedo cierra ligeramente por encima de 31. El pánico, insiste Colas, «no ha alcanzado el punto de inflexión».

Mientras tanto, los gestores siguen vendiendo. La correlación entre crudo al alza y caída de renta variable se intensifica: cada nuevo ataque en el Golfo empuja al S&P 500 hacía su peor mes desde 2022. Y los flujos salen de bonos y acciones por igual, algo que no se veía desde la crisis de 2020.

La moraleja es tozuda: hasta que el petróleo o el VIX den el gran salto, no habre puño de hierro que frene la sangría. Wall Street ya descuenta más guerra, más inflación y más duras condiciones financieras. El 27 de marzo fue solo otra página roja en un libro que nadie sabe cuándo terminará.