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Whirlpool se hunde y los analistas ya hablan de triple salto mortal

Los números no mienten: la producción de electrodomésticos en EE.UU. se desplomó un 7 % interanual hasta febrero y las ventas al por mayor siguen el mismo sendero. Whirlpool, que apostaba a un 2026 «plano o ligeramente negativo», ahora contempla un pozo sin fondo. Raymond James lo advirtió el 16 de marzo: el primer trimestre se le escapa de las manos a la marca de Benton Harbor.

Recorte tras recorte, ningún fondo en vista

JPMorgan fue el más duro. Michael Rehaut recortó el objetivo de Whirlpool de 76 a 59 dólares el 13 de marzo y recaló en Neutral. La razón: ajusta sus estimaciones de beneficio por acción para 2026 y 2027 tras constatar que los hogares estadounidenses postergan la renovación de lavarropas y heladeras como si fuera un lujo. La inflación en reparaciones y la tasa hipotecaria por las nubes estrangulan la demanda de vivienda nueva y, por ende, la de electrodomésticos.

Stifel no se quedó atrato. Bajó su precio-objetivo de 75 a 68 dólares y fijó el EPS del año fiscal 2026 en apenas 6 dólares. El motivo: la ampliación de capital que Whirlpool cerró en enero diluye acciones, aunque algo atenúa el coste de la deuda gracias a los tipos más bajos. La ecuación sigue siendo roja.

¿Hay algún resquicio para el rebote?

¿Hay algún resquicio para el rebote?

Raymond James concede que marzo trae una base de comparación más fácil y cinco viernes en el calendario, lo que podría maquillar el dato de ventas. Pero advierte: es maquillaje. La demanda subyacente sigue coja y el índice PPI de electrodomésticos, que se publica esta semana, pintará la fotografía real.

Mientras tanto, los fondos de cobertura se frotan las manos. Aparecen listas de «acciones castigadas con potencial de triplicar» y Whirlpool figura en todas. El gancho: múltiplos de PER por debajo de 6×, flujo de caja libre positivo y marcas globales que no desaparecerán. Lo que no cuentan es que la familia media prefiere aguantar una lavadora ruidosa antes que desembolsar 900 dólares por una nueva.

El mensaje es brutal: o la Reserva Federal recorta tipos antes de verano o Whirlpool seguirá regalando electrodomésticos a precio de saldo. El mercado ya descontó la recesión; falta ver si la compañía puede descontar una recuperación que, por ahora, no llega.