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Wilson ve el final del castigo al s&p 500 y apuesta por el rebote

Mike Wilson, el estratega que más temen los toros de Wall Street, acaba de declarar la corrección casi finiquitada. Su mensaje: el S&P 500 ya ha tragado en seco el petróleo a 110 dólares y el peor descuento está hecho.

El jefe de renta variable de Morgan Stanley no habla al aire. Desde el récord de 2025, el forward P/E del índice se ha desinflado un 17 %, la misma sangría que en los episodios previos sin recesión ni Fed en modo halcón. La mitad del Russell 3000 toca fondo con caídas superiores al 20 % desde sus máximos anuales. La carnicería, según Wilson, ya no es una sorpresa: está en el precio.

El crudo ya no espanta, pero los tipos acechan

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Lo que diferencia este shock del petróleo es la velocidad del impacto. El salto es más suave que en 1973 o 2008 y, sobre todo, el motor de beneficios acelera en lugar de despedirse. Morgan Stanley da un 60 % de probabilidades a que los petroleros vuelvan a cruzar el estrecho de Ormuz antes que la economía estadounidense entre en recesión. La moraleja: el riesgo geopolítico está, pero el balance es menos negro que en el pasado.

El escollo que nadie menciona está en Treasuries. El 10 años roza el 4,5 %, el mismo nivel que el año pasado obligó a la Casa Blanca a dar marcha atrás con los aranceles. La correlación inversa con el S&P 500 ronda el –0,5, el valor más bajo desde 2022. Traducción: cada punto base al alza en la deuda resta múltiples a las acciones. El mercado ya desconta una subida de tipos en 2026, mientras los economistas de Morgan Stanley siguen dibujando dos recortes. Alguien se está equivocando y el desfase puede costar caro.

Wilson no pide valor desenfrenado, pero sí deja la puerta abierta a una trampa para osos. Su consejo: aumentar efectivo, sí, pero preparar la lista de compras. El rebote, cuando llegue, será rápido y sin avisar. Los que esperen la confirmación llegarán tarde y pagarán la factura del miedo ajeno.