Amd: ¿resurgirá la bestia en la segunda mitad de 2026?
La euforia inicial tras el ascenso del 77% en 2025 se ha disipado para Advanced Micro Devices (AMD). El valor ha retrocedido un 8% este año, un revés que pone en tela de juicio si la valoración actual, rondando los 320.000 millones de dólares, justifica un crecimiento que, aunque superior al 30%, podría no ser suficiente para los inversores más exigentes.

La clave: el despliegue de su apuesta por la ia
AMD ha demostrado un ritmo de crecimiento notable en los últimos años, pero para consolidar su posición y recuperar la confianza del mercado, necesita más que simples números. La clave, al parecer, reside en su estrategia de inteligencia artificial. La compañía tiene en el horizonte el lanzamiento de su rack Helios, con chips de última generación diseñados específicamente para cargas de trabajo de IA. Esto, sumado a las expectativas de ingresos generados por el MI450 a partir del tercer trimestre, podría ser el catalizador que necesita el valor.
Lisa Su, CEO de AMD, ha señalado que la empresa está preparada para aprovechar esta oportunidad. Pero la competencia es feroz. Nvidia, con su dominio establecido, y Intel, con sus propios esfuerzos en IA, no se lo pondrán fácil. Si AMD logra demostrar que sus chips avanzados pueden competir, o incluso superar, a los de sus rivales, la reacción del mercado podría ser significativa.
La lucha por la cuota de mercado es el verdadero motor de este potencial repunte. La capacidad de AMD para arrebatar terreno a Nvidia, su principal competidor, podría desencadenar una escalada sostenida en el precio de sus acciones.
En esencia, el futuro de AMD pende de un hilo. Su crecimiento del 34% el año pasado, frente al 14% del año anterior, es un buen indicio, pero las expectativas son altas. Un múltiplo de precio-beneficio (P/E) forward de 30 sugiere que el mercado espera mucho, y la clave estará en si AMD puede cumplir, y sobre todo, si puede mantener unos márgenes de beneficio saludables a medida que despliega sus nuevas soluciones.
Por ahora, la prudencia es la mejor opción. No se trata de descartar a AMD, sino de observar con atención cómo se desarrolla su estrategia de IA y, crucialmente, cómo afecta a sus márges. Una combinación de crecimiento en las ventas y una mejora en la rentabilidad sería la señal inequívoca de que AMD está en el camino correcto, y que su valoración podría estar infravalorada.