Arm planea multiplicar por cinco su facturación y dispara un 318% su cotización
Arm Holdings ha pasado de ser la promesa frustrada de Nvidia a convertirse en la fiebre de Wall Street: 200% de revalorización en diez meses y ahora un plan que promete quintuplicar la facturación y catapultar el precio de sus acciones hasta los 657 dólares antes de 2031.
El salto desde la licencia al silicio físico
La empresa británica dejó atrás su modelo de cobrar royalties por diseños cuando presentó la semana pasada su primer microprocesador físico, el Arm AGI CPU. Un chip de 64 núcleos y 8.700 subunidades optimizado para inteligencia artificial que ya han reservado Meta, OpenAI, Cloudflare y SAP. La jugada le permite competir en el negocio de los data centers sin despeinarse a sus clientes tradicionales: Apple, Qualcomm o Amazon seguirán pagando licencias por arquitecturas que, a su vez, podrán fabricar en sus propias factorías.
El consejo ha hecho los deberes. Proyecta que la nueva división de semiconductores aportará 15.000 millones de dólares anuales en 2031, frente a los 1.200 millones que facturó todo el grupo en el último trimestre. A eso suma otros 10.000 millones del negocio tradicional de licencias, que crecerá un 15% interanual. El cóctel elevaría la cifra total de ingresos hasta los 25.000 millones de dólares y dejaría un beneficio por acción de 9 dólares.

El precio que wall street aún no ha descontado
Con la acción rondando los 157 dólares, Arm cotiza a 206 veces sus ganancias anuales. Pero si los analistas aceptan el guión interno y aplican el mismo múltiplo de 73 veces que usan para el próximo ejercicio, el valor teórico en 2031 se dispara hasta 657 dólares por título. Una plusvalía del 318% que convierte cualquier pequeño desliz de crecimiento en una ganga relativa.
El riesgo está en la ejecución. SoftBank, que conserva el 90% del capital, puede diluir a los accionistas minoritarios si decide financiar nuevos diseños con ampliaciones. Y la competencia no duerme: Nvidia sigue dominando el mercado de chips para IA con márgenes del 76%, mientras que AMD e Intel apuntan al mismo nicho de data centers.
La apuesta es arriesgada, pero el premio se cuenta en decenas de miles de millones. Si Arm cumple, quien entre ahora comprará un activo que en cinco años costará cuatro veces más. El reloj corre: el primer envío del Arm AGI CPU está fijado para finales de 2025 y los clientes ya han adelantado más de 1.000 millones en pedidos. La historia reciente de la compañía —de rechazar la oferta de Nvidia a multiplicar por diez su valor en bolsa— demuestra que en este mercado las utopías se cotizan al alza.
