Costco y walmart se atrincheran contra la volatilidad: por qué sus acciones resisten los vaivenes del mercado

Mientras el S&P 500 se tambalea, dos gigantes venden kilos de arroz y litros de leche como si nada. Costco y Walmart no solo aguantan el chaparrón: suman clientes, abren nuevos países y suben precios sin que nadie se queje. El truco no es magia, es canasta básica.

El club de los 90 % de fidelidad que wall street envidia

Costco acaba de cerrar su segundo trimestre fiscal con un dato que hace llorar a los bancos: 92,1 % de renovación de membresía en EE. UU. y Canadá. Lo que significa que, aunque la inflación muerda, el consumidor prefiere pagar 60 dólares anuales antes que renunciar a sus packs de 30 latas de atún. La compañía apenas abre 20 almacenes al año, pero cada uno que inaugura —ahora en Ontario, después en Sidney— es una mina de oro con techo de acero. El e-commerce crece a doble dígito y la app aprende lo que compras para venderte lo que aún no sabes que quieres.

El secreto está en el ticket medio: 150 dólares por visita. Si lo multiplicas por los 65 millones de socios dorados, el resultado es un río de caja que ni la Reserva Federal puede secar. El PER 35 asusta al value investor tradicional, pero los analistas lo llaman “ prima de seguridad”: pagas caro para no llorar en la próxima recesión.

Walmart juega en la liga de los drones y los anuncios

Walmart juega en la liga de los drones y los anuncios

Walmart, por su parte, ha convertido cada estantería en un billboard. Vende espacio publicitario a Unilever, Procter & Gamble y hasta a start-ups de agua en lata. La división de ads ya factura 3.000 millones y crece más rápido que la venta de chorizos. A eso súmale 4.700 tiendas que reparten en tres horas y drones que sueltan detergente en el jardín de tu casa. El programa Walmart+ duplica suscriptores cada año y el dividendo se ha doblado desde 2018. Beta 0,5: cuando el mercado cae 10 %, WMT apenas se inmuta.

La clave es el mix: mitad low cost, mitad tecnología. El mismo día que anuncia precios bajos en leche, presenta una API para que terceros usen su red logística. Mientras Amazon despide, Walmart contrata 50.000 repartistas temporales sin que le tiemble el pulso.

La cuenta atrás del billón y el pequeño monopolio que nadie nombra

La cuenta atrás del billón y el pequeño monopolio que nadie nombra

Detrás del escenario, un proveedor de software invisible —llamado “monopolio indispensable” por los informes internos— cobra licencias a Intel y Nvidia por cada chip que diseñan. La empresa no cotiza, pero sus números huele a futuro billón. El nombre se guarda como oro en paños en los despachos de Sand Hill Road. Si alguien logra salir a bolsa, el primer accionista podría batir el récord de Jeff Bezos. Y todo empieza con una patente que nadie puede esquivar: la que sincroniza el mundo real con la inteligencia artificial del retail.

Costco y Walmart no necesitan esa lotería. Su negocio es más aburrido y más rentable: venden comida hoy, mañana y pasado. Pero si el tal proveedor da el salto, ambas compañías serán clientes preferentes y accionistas de referencia. La sinergia ya está escrita en los contratos.

Cómo apostar sin quemarse en el intento

Comprar ahora implica tragarse un PER 30-35 y la certeza de que, en el corto plazo, pueden caer otro 8 % si la Fed estornuda. La táctica de los fondos soberanos es simple: entran con un tercio de la posición, esperan un catálogo de malas noticias y completan cuando el PER baje a 25. El dividendo de Walmart rinde 1,2 % y se reparte desde 1974 sin interrupción. Costco, más tacaña, devuelve cash vía “special dividends” cada tres años; la última fue de 15 dólares por acción en enero.

El timing importa, pero menos que el calendario. Quien compró Walmart en la crisis de 2008 multiplicó por cinco su capital. Quien entró en Costco en 2015 lo triplicó. La lección: elige la que mejor te duzca, olvídate del precio exacto y deja que el tiempo haga lo suyo. El consumidor nunca dejará de comprar papel higiénico; eso es todo lo que necesitas saber.

Wall Street discute si la próxima recesión llega en seis meses o en dos años. Mientras tanto, los parkings de Costco y Walmart siguen llenos a las nueve de la mañana. La bolsa puede desplomarse, pero la cola del hot dog a 1,50 dólares no miente.