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Dan ives dispara su diana en palantir: 60 % de upside y un contrato de 10.000 millones que blinda la guerra del ai

Dan Ives no suele tirar dardos al aire. Cuando el jefe global de tecnología en Wedbush mueve su diana, los fondos que facturan con el Pentágono se ponen de pie. El pasado 30 de marzo subió a 230 dólares su precio objetivo para Palantir. La acción cerró en 146,49. Hacer la cuenta: 60 % de margen de subida sin despegar del escritorio.

Maven smart system se convierte en programa de récord

El giro no es retórico. El Pentágono acaba de declarar al Maven Smart System de Palantir un Program of Record, es decir, parte del presupuesto militar que ya no se discute cada año. Se integra, se perpetúa, se multiplica. Y no queda ahí: el contrato de 10.000 millones en diez años con el Ejército de EE.UU. convierte la plataforma AIP en el sistema operativo oficial de la inteligencia artificial para la guerra.

La empresa de Alex Karp ya no vende solo software; vende tiempo de reacción, menos bajas, misiones cumplidas. Cuando un oficial necesita visualizar un dron, un satélite y un informe de la CIA en la misma pantalla, no puede recurrir a Excel. Ahi entra Foundry y Gotham, los dos motores que trituran silos de datos y devuelven órdenes en milisegundos. La dependencia que generan es el foso que Wall Street adora: alto margen (82 % de bruto) y clientes que no se van sin un acta del Congreso.

El miedo arrasa al saas y palantir se queda con la chequera

El miedo arrasa al saas y palantir se queda con la chequera

Mientras el resto del software como servicio sangra por la fuga de múltiplos, Palantir blinda la mitad de su facturación con presupuestos federales que crecen por inflación, conflicto y paranoia tecnológica. Irán, China, Ucrania: cada crisis es un argumento de venta. Y el Congreso, lejos de recortar, aprobó un aumento del 8 % en partidas cibernéticas para 2026.

¿Caro? El título cotiza a 70 veces beneficios futuros. Pero hay dos maneras de mirar la cuenta: o pagas la prima o te quedas fuera de la única compañía de IA que ya factura miles de millones al año y puede predecir cuándo un convoy será atacado antes de que el enemigo apriete el gatillo. Lo que los analistas llaman premium es, en realidad, tarifa de monopolio.

La volatilidad seguirá. Los algoritmos de trading seguirán castigando a cualquier acción que olga a tecnología pura. Pero en Washington ya no hablan de if, sino de how much. Y la respuesta, cada vez más, es: tanto como Palantir pida. La guerra se ha vuelto un servicio en la nube. Y la nube, por ahora, se llama PLTR.