El 56% de ceos ve la ia en salud como humo: dos 'unicornios' demuestran lo contrario
La inteligencia artificial prometió sanar la bolsa y la cartera. La realidad: más de la mitad de los CEOs encuestados por PwC aún no logra traducir los millones invertidos en resultados tangibles. La salud es la excepción que desmiente el escepticismo. Allí, donde falla el diagnóstico económico, Recursion Pharmaceuticals y Tempus AI ya facturan crecimientos de dos dígitos y apuntan a convertir la incertidumbre clínica en un commodity.
Recursion convierte 50 petabytes de datos en un laboratorio virtual que ahorra años y millones
El coste medio de sacar una molécula del papel a la farmacia ronda los 900 millones de dólares, según el Departamento de Salud de EE. UU. El 90% de los candidatos se estrella en fase I. Recursion ha construido un simulador que reduce la tasa de fracaso antes de que un fármaco toque una sola célula humana. Su secreto: 52,4 millones de gigas de información biológica que alimentan algoritmos que predicen toxicidad, eficacia y dosis en horas, no en lustros.
El modelo no es un PowerPoint. Sanofi y Roche ya pagan por acceder al escenario virtual antes de arriesgar billetes reales. En 2023 empezaron a llegar los primeros cobros por hitos de desarrollo; el grueso, según los analistas, desembarcará en 2025. La compañía cotiza a 2,84 dólares, lejos del máximo anual (7,18), pero su capitalización, 1.500 millones, apenas refleja el tamaño del mercado que Global Market Insights proyecta: +30% anual hasta 2035.

Tempus ai gana 367 millones en un trimestre y se acerca al punto de equilibrio
Mientras Recursion juega en el lado de la investigación, Tempus ha montado un portal que parece Google pero es un oncólogo silencioso. El médico sube los datos del paciente y el sistema devuelve en minutos la terapia óptima, el ensayo abierto más cercano y la dosis personalizada. El truco: 61% de margen bruto y clientes que renuevan sin chistar.
El último trimestre arrojó un crecimiento del 83% interanual. La compañía, valorada en 7.600 millones, se prepara para saldar las pérdidas en 2026. El consenso de Wall Street fija el precio objetivo en 77,93 dólares, un 70% por encima del cierre actual (42,36). La distancia entre el valor y la valoración es el vacío que los escépticos de la IA suelen ignorar.
La lección es tosca: cuando el resto del mercado sigue buscando el interruptor que encienda la rentabilidad de la IA, en los hospitales ya hay dos empresas que han convertido la incertidumbre en una línea de negocio. No prometen. Facturan.