El etf que deja en evidencia a ishares: por qué fsta arrasa en rentabilidad y ahorro

El duelo entre Fidelity y iShares por el trono de los ETF de consumo básico ya tiene ganador claro: el MSCI Consumer Staples Index de Fidelity (FSTA) acaba de cerrar un año con un +7,5 % frente al magro +4,1 % del iShares U.S. Consumer Staples (IYK). La diferencia parece nimia, pero aplicada a un millón de euros son 34.000 que se quedan en el bolsillo del inversor. Y eso sin contar el golpe bajo que Fidelity propina a la competencia: unos gastos de gestión del 0,08 %, cuatro veces y medio más baratos que los del 0,38 % de BlackRock.

Lo que nadie cuenta es que el ahorro por comisiones se multiplica por el efecto compuesto. A cinco años, mil dólares invertidos en FSTA se transforman en 1.256; en IYK apenas alcanzan los 1.201. La brecha se agranda si se alarga el horizonte: cada década el fondo de Fidelity regala al inversor casi un año extra de rentabilidad solo por elegir el ticket correcto.

Por qué fsta seduce al defensivo más puro

FSTA apuesta por el consumo defensivo sin fisuras: el 98 % del patrimonio yace en Coca-Cola, Procter & Gamble o Walmart. El índice MSCI que replica incluye 104 nombres y reparte el peso de forma que ni Costco ni Walmart –sus dos mayores posiciones– superan el 25 % conjunto. El resultado es un ETF que se mueve casi calcado al sector, con un beta de 0,6 y una caída máxima en cinco años del -16,58 %, apenas un punto por debajo de la caída del IYK.

El truco de Fidelity es sencillo: menor coste, más cobertura. Al eliminar la exposición a sanidad y materias primas –presente en IYK– el fondo reduce la correlación con ciclos regulados o commodities y se aferra al cash-flow predecible de supermercados, tabaco y droguería. En recesiones ese combo funciona: los márgenes se estrechan, pero la caja fluye.

La apuesta de ishares: dividendo y algo de botánica

La apuesta de ishares: dividendo y algo de botánica

IYK no se rinde. Su 2,4 % de rentabilidad por dividendo supera los 200 puntos básicos de FSTA y su composición híbrida –11 % sanidad, 2 % materias básicas– añade un plus de diversificación que seduce a quienes temen la concentración retail. Además, su histórico drawdown (-15,05 %) es ligeramente menos agresivo, un punto que los asesores de patrimonio venden como “menor volatilidad” a clientes conservadores.

Pero la quimera tiene precio: 30 puntos de diferencial en la comisión anual. Traducido a pasta real, un patrimonio de cinco millones pagaría 19.000 dólares más cada año por elegir IYK. Bastante para financiar una plaza de garaje en Madrid o un máster en el IE.

Cómo posicionarse sin quemar el wallet

El horizonte importa. Si el objetivo es cobrar un cupón estable y olvidarse del ticker, IYK suma 40 puntos extra de dividendo y un perfil algo más suave. Pero para el inversor que busca amarrar un activo defensivo a coste mínimo y exprimir la mayor ganancia posible, Fidelity ofrece el combo letal: más rentabilidad, más empresas, menor fee.

La clave está en Walmart y Costco. Ambas representan casi el 26 % de FSTA y han duplicado el beneficio por acción desde 2020. La primera acaba de anunciar que su negocio de publicidad ya genera más de 3.000 millones anuales; la segunda crea un anillo de fidelidad que rivaliza con Amazon Prime. Apostar por FSTA es, en el fondo, apostar por ese duopolio del low-cost que ni la inflación frena.

Monchi Sánchez, ex analista de Santander y criptoescéptico confeso, lo resume así: «Elige IYK si necesitas dormir con 2,4 % de cupón; elige FSTA si quieres despertarte con 34.000 dólares extra por cada millón invertido. La recesión no avisa, pero los recibos de comisión llegan todos los años». El tiempo, como siempre, pondrá números a la decisión. De momento, Fidelity gana por goleada.