Energías limpias: nextera y brookfield, las apuestas seguras que desafían la crisis
La transición energética ya no es una promesa lejana, sino una carrera contra reloj. Mientras la demanda de electricidad se dispara con el auge de los centros de datos y el crecimiento poblacional, dos nombres se alzan como referentes en el sector de las energías renovables: NextEra Energy y Brookfield Renewable Partners. Pero, ¿qué ofrecen realmente a los inversores en un mercado cada vez más volátil?
Nextera: la fortaleza regulada y un crecimiento sostenido
Con una capitalización bursátil que supera los 193.000 millones de dólares, NextEra Energy es la mayor compañía eléctrica del mundo, y no solo vive de la energía renovable. Su negocio regulado le proporciona una base sólida de ingresos, pero es su división de energías renovables la que realmente impulsa su crecimiento. El crecimiento de las ganancias por acción ha sido del 8,2% en 2025, y la compañía confía en mantener ese ritmo al menos hasta 2032. Un backlog de 13,5 gigavatios, acumulados el año pasado, es una prueba palpable de su capacidad para ejecutar grandes proyectos.
Su volatilidad es inferior a la del mercado general, con un beta de 0,75, lo que la convierte en una opción más conservadora. Sin embargo, el precio de sus acciones, con un ratio P/E superior a 27, refleja las altas expectativas de crecimiento. La cifra habla por sí sola: a pesar del precio de entrada, la visibilidad de ingresos a largo plazo y un atractivo rendimiento por dividendo del 2,73% justifican, en mi opinión, la inversión.

Brookfield: diversificación global y dividendos jugosos
Brookfield Renewable Partners, por su parte, destaca por un enfoque más agresivo en la diversificación global. En 2025, reportó unos fondos de operaciones (FFO) de 1.300 millones de dólares, un incremento interanual del 10%, acompañado de un aumento del 5% en sus distribuciones. La reciente emisión de bonos verdes por valor de 360 millones de dólares, y la adquisición de Boralex, una empresa canadiense de energía renovable, son señales claras de su ambición por expandirse.
El hecho de que ambas clases de acciones de Brookfield hayan experimentado un aumento superior al 40% en el último año demuestra el interés del mercado. Los inversores pueden elegir entre la sociedad limitada (BEP) o la sociedad anónima (BEPC), con diferentes implicaciones fiscales, pero con la misma base de activos subyacentes. Un dividendo anual de 1,57 dólares por acción consolida su atractivo para quienes buscan ingresos pasivos.
Si bien NextEra ofrece estabilidad y flujos de caja regulados, Brookfield presenta un mayor potencial de retorno total gracias a su diversificación. En un escenario donde la transición energética se acelera, ambas compañías se posicionan como apuestas seguras para el futuro. Pero no se equivoquen, el futuro no está escrito en piedra y la volatilidad del mercado siempre acecha.