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Fondos de bonos se enfrentan: vgit y mub miden fuerzas en plena tregua de tipos

Mientras el mercado duda entre recesión y suave aterrizaje, dos gigantes de renta fija se miran de hito en hito: el Vanguard Intermediate-Term Treasury ETF (VGIT) y el iShares National Muni Bond ETF (MUB). Uno apuesta por la deuda del Tesoro con un 3,8 % de cupón; el otro seduce con bonos municipales que escapan al fisco federal. La contienda no es teórica: 91.000 millones de dólares en activos están en juego.

La guerra de los 3 puntos básicos

La primera diferencia salta a la vista: 0,03 % de gastos anuales en VGIT contra 0,05 % en MUB. Parece una migaja, pero en fondos de 48.800 y 42.300 millones esa “migaja” se traduce en decenas de millones que cada año dejan de ir a la gestora y se quedan en el bolsillo del inversor. Vanguard vuelve a jugar la carta del low-cost como arma de seducción.

El rendimiento, sin embargo, no acompaña del todo. En los últimos doce meses VGIT apenas ha ganado un 0,5 % frente al 0,1 % de MUB. Con inclusión de cupones, la victoria es para el municipal: 3,7 % de rentabilidad total en cinco años contra 0,8 % del Tesoro. La moraleja: el diferencial fiscal —hasta 40 % para contribuyentes en el tramo más alto— camufla rentabilidades que, vistas con lupa, superan al “bono seguro”.

El abismo escondido en 15 centavos

El abismo escondido en 15 centavos

El riesgo no es gratis. VGIT perdió un 15 % en su peor momento de los últimos cinco años; MUB se detuvo en el 11,9 %. La caída fue hace dos ejercicios, cuando la Reserva Federal exprimía el botón de subidas. Quien entró entonces suele mirar ahora el reloj de Wall Street con desconfianza. Pero hay un detalle: la diversificación de MUB —más de 6.300 emisores entre Austin, Atlanta y la autopista de Nueva York— amortiguó el golpe. VGIT, con solo 76 títulos, no tuvo colchón.

Liquidez, contrario al mito, no es sinónimo de tamaño. VGIT negocia 1,5 millones de acciones diarias; MUB, 600.000. El spread medio es de un centavo en ambos, suficiente para entrar y salir sin rasgarse la camisa, pero el inversor institucional ya lo sabe: cuando el agua se retira, los municipales sufren más que los Treasuries. La prima de liquidez sigue siendo del lado del Tesoro.

El truco fiscal que nadie anuncia

Residir en Florida o Texas cambia todo. Sin impuesto estatal, el 3,2 % que reparte MUB se convierte en un 3,2 % neto; el 3,8 % de VGIT, después de federal, queda en 2,3 % para quien tributa el 37 %. Hacer la cuenta es fácil: bastan 45 segundos y una calculadora. El problema es que muchos inversores la dejan en el cajón.

La conclusión no admite parches. Si la prioridad es la eficiencia y la tranquilidad de cobrar a un emisor que imprime billetes, VGIT gana. Si la misión es exprimir cada céntimo tras impuestos y se tolera un riesgo local, MUB se lleva el puñal. La Reserva ya avisó: recortes de tipos en 2025, pero de forma “gradual”. En ese escenario, los bonos a diez años —los que acumula VGIT— tienen más recorrido al alza que los municipales, atrapados entre recortes de servicios y subidas de impuestos locales. Elige bando, pero hazlo antes de que el precio lo haga por ti.