Inpex se hace con el beetaloo y aprieta el gatillo del gas australiano
- El trato: 68.000 acres por 208 millones y una puerta giratoria a 75.000 más
- Gas para australia y lng para japón: dos mercados en una sola tubería
- Tamboran se sube al carro y el mapa del esquisto australiano se reacomoda
- El riesgo: agua, aborígenes y precios que pueden estrellarse
- Cierre de etapa: beetaloo deja de ser promesa y pasa a ser balance
El Beetaloo ya no es un nombre reservado a los geólogos australianos. Formentera y el japonés Inpex han firmado un contrato que convierte la cuenca de lutitas del Territorio del Norte en la plataforma de salida del gas que alimentará tanto las cocinas de Sydney como los puertos de Taiwán. El acuerdo, anunciado esta madrugada, arranca con 208 millones de dólares y puede escalar hasta los 619 millones si Inpex ejerce la opción de compra adicional.
El trato: 68.000 acres por 208 millones y una puerta giratoria a 75.000 más
La operación se estructura en dos tiempos. Primero, Inpex se queda con 68.000 acres netos dentro del paquete de 1,9 millones que controla Formentera. El dinero no sale de la caja del japonés: se invertirá directamente en la perforación de pozos. Es decir, el riesgo se paga con barro y tubos, no con transferencias bancarias. La segunda fase es una opción que vale entre 266 y 411 millones, según cuándo se ejerza. Ahí aparece la cláusula de escape: si los resultados no convencen, ambas partes pueden bajarse del barco sin desangrarse.
El vehículo de la joint venture es Daly Waters Energy (DWE), filial al cien por cien de Formentera. Será DWE quien lleve el látigo en el campo y quien exporte la tecnología de esquisto horizontal que ya probó en Texas. Bryan Sheffield, socio director de Formentera, resume la filosofía: «Cuando otros se fueron, nosotros trajimos los taladros y los contactos que faltaban». Esa frase resume también el espíritu de una compañía que compró barato lo que majors como Santos o Origin dejaron en el cajón de los impagos.

Gas para australia y lng para japón: dos mercados en una sola tubería
El plan tiene dos caras. Por un lado, un contrato de 40 millones de pies cúbicos diarios con el Gobierno del Territorio del Norte garantiza que el gas fluya primero a Darwin y luego a la red doméstica. Por el otro, Inpex ya adelanta que parte de ese mismo gas alimentará un tren adicional en la planta Ichthys LNG, a 500 km de distancia. El objetivo: mantener los tanques de Japón y Taiwán llenos sin pasar por el Estrecho de Malaca. Tetsu Murayama, presidente de Inpex Australia, lo dice sin ambages: «Nuestros socios asiáticos necesían moléculas estables, no promesas》.
La jugada encaja en la estrategia de Tokio de diversificar el suministro tras la invasión rusa a Ucrania. Australia, que ya es el primer exportador de LNG del mundo, puede duplicar su capacidad si Beetaloo cumple las expectativas de multi-trillones de pies cúbicos que anuncian los informes de reserva.
Tamboran se sube al carro y el mapa del esquisto australiano se reacomoda
El tercer socio es Tamboran Resources, firma que ya perforó cinco pozos y firmó un acuerdo de suministro idéntico al de DWE. La alianza tripartita controla ahora la mayor mancha continua de lutitas sobre tierra firme del país: 1,9 millones de acres que se extienden como una alfombra de pizarra bajo las mesetas de Katherine. La ventaja: pueden compartir oleoductos, plantas de tratamiento y hasta campamentos de perforación. El costo por pozo baja y la curva de aprendizaje se acelera.
La competencia ya reacciona. Empire Energy, otro pequeño que apostó temprano, ha duplicado su cotización en seis meses. El mensaje es claro: quien tenga tubería y pozos en Beetaloo tendrá llave directa a los contratos de gas doméstico que firmó el Gobierno australiano para evitar apagones en la costa este.
El riesgo: agua, aborígenes y precios que pueden estrellarse
No todo es ganancia. La cuenca Beetaloo atraviesa territorio tradicional de los aborígenes Alawa y Mangarrayi. Cualquier perforación requiere acuerdos de uso del suelo y planos de agua que ya generan litigios. Además, el gas de esquisto australiano se vende hoy a 9 dólares por millón de BTU, la mitad que hace un año. Si los precios se desploman, la rentabilidad del proyecto se tambalea aunque los pozos estén llenos.
Pero Sheffield ya ha vivido ese ciclo: «En 2016 el gas en Texas valía 2 dólares y hoy ronda los 3. Lo que importa es el costo de extracción y nosotros estamos por debajo de 3 dólares por million BTU». Esa cifra, repetida como un mantra interno, es la que tranquiliza a los inversores que han visto cómo el accionario de Formentera se revaloriza un 120 % en doce meses.
Cierre de etapa: beetaloo deja de ser promesa y pasa a ser balance
La firma del acuerdo anula el discurso de quienes calificaban el Beetaloo como un proyecto paraPowerPoint. Con 619 millones sobre la mesa y un programa de 20 pozos para 2025, la cuenca tiene ahora fecha de vencimiento: 2027, cuando debe demostrar que puede bombear 200 millones de pies cúbicos diarios. Si lo logra, Australia sumará un nuevo capítulo a su historia como superpotencia de gas. Si falla, el agujero será tan grande que ni siquiera los japoneses podrán llenarlo con LNG.
