Intel: ¿el renacimiento del gigante tecnológico está a la vuelta de la esquina?
El mercado ha sido implacable con Intel. Durante años, se la ha visto como una empresa rezagada en la carrera de la inteligencia artificial, una sombra de su antigua gloria. Pero, ¿y si esta percepción está a punto de cambiar radicalmente? La compañía se prepara para desvelar sus resultados del primer trimestre, y las señales apuntan a una posible inflexión que podría devolver a Intel el brillo perdido.
El giro estratégico: de cpus para clientes a servidores
La reciente caída de las acciones de Intel tras la advertencia sobre los ingresos del primer trimestre ocultaba una realidad más compleja. La empresa, según sus propios directivos, ha estado reorientando su producción, desviando líneas de fabricación de CPUs para computadoras personales hacia la demanda creciente de servidores. Este proceso, inherente a la fabricación de chips de vanguardia, requiere meses de preparación y, por tanto, genera un brecha temporal en el suministro. Pero la espera, según todo indica, está a punto de dar sus frutos.
La clave está en el aumento de la demanda de CPUs para la inferencia en IA. Mientras que la fase de “entrenamiento” de los modelos de inteligencia artificial dependía, en gran medida, de las GPUs, la etapa de “inferencia”, donde se aplican esos modelos a problemas reales, exige un poder de procesamiento versátil y eficiente que los CPUs tradicionales ofrecen a la perfección. La necesidad de orquestar las GPUs, gestionar los datos y aplicar la lógica empresarial a los problemas que estas resuelven, recae sobre los CPUs, impulsando su demanda a niveles sin precedentes.
De hecho, Intel ha incrementado los precios de sus CPUs para servidores en un 10% a 15% en dos ocasiones durante el primer trimestre, reflejo directo de esta escasez. La empresa incluso publicó un estudio que detalla cómo la proporción de CPUs por GPU en los servidores de inferencia está aumentando, subrayando la importancia de estos procesadores en el ecosistema de la IA.

La compra de apollo: una apuesta audaz por el futuro
Pero el indicador más contundente de la confianza de Intel en su futuro es su reciente adquisición del 49% de la participación de Apollo Global Management en su fábrica Fab 34 en Irlanda, por la considerable suma de 14.200 millones de dólares. Apollo había invertido inicialmente 11.200 millones en la fábrica, y Intel había estado realizando pagos basados en su producción. Esta adquisición, realizada a una prima significativa, demuestra la convicción de Intel en el potencial de la fábrica y, por extensión, en la demanda de sus chips Granite Rapids, los más avanzados servidores que produce.
La combinación de este cambio en la producción, los aumentos de precios y la apuesta por la fábrica Fab 34, podría generar una explosión de beneficios en el negocio de servidores de Intel. Las expectativas para el segundo trimestre son altas, y la empresa podría superar incluso las previsiones más optimistas. Los analistas murmuran sobre una revalorización del activo, y los fondos institucionales empiezan a tomar posiciones.
La acción de Intel, que ha experimentado un notable repunte en lo que va de año, podría estar a punto de acelerar aún más. Después de años de dudas y críticas, Intel podría estar recuperando terreno y posicionándose como un actor clave en la nueva era de la inteligencia artificial.
La cifra habla por sí sola: Intel está invirtiendo miles de millones en su futuro, y la demanda de sus productos nunca ha sido tan alta.