Intuitive surgical se tambalea: ¿vale la pena pagar 47 veces sus beneficios?
Las acciones de Intuitive Surgical han perdido fuelle mientras el Nasdaq sube. La guerra comercial le ha pasado factura: aranceles, competencia y un PER que raya el 48. La pregunta ahora no es si la cirugía robótica tiene futuro, sino si este precio es un disparate.
Los números que desmienten al pesimismo
El cuarto trimestre arrojó un 19 % más de ingresos y un alza del 14,5 % en beneficio por acción. La base instalada de da Vinci creció otro 12 % hasta las 11.106 unidades. La compañía factura cada vez más por recambios y por accesorios que se agotan con cada operación: un flujo recurrente que huele a suscripción encubierta.
Pero la euforia dura lo que tarda un tweet de Trump. El impacto tarifario ya rozará el 1,2 % de la cifra neta de 2025. Y ahí no entra la sombra de Medtronic ni la amenaza inminente del sistema de Johnson & Johnson, ambos hambrientos de cuota.

Por qué los hospitales no sueltan el mando de da vinci
Cambiar de robot es como mudar de sistema operativo cuando tu vida depende de él. Los cirujanos se forman con los brazos articulados de Intuitive, las plantillas hospitalarias conocen cada truco y los costes de reconversión superan con creces el ahorro inicial. La empresa arrastra una base de datos clínica que ningún recién llegado puede comprar: décadas de intervenciones, tasas de complicaciones, tiempos de recuperación. Eso es poder de precio disfrazado de ciencia.
El mercado, además, apenas ha rascado la superficie. En EE. UU. se practican menos de dos intervenciones robóticas por cada cien apéndices, vesículas o próstatas susceptibles. La OMS calcula que cada año se operan 300 millones de personas; da Vinci interviene en menos del 2 %. El techo está lejos, aunque la competencia crezca.

La trampa del per: cuando 47 parece 17
El sector sanitario cotiza a 17 veces beneficios futuros; Intuitive, a 47. La prima era justificable mientras fuera la única opción y los aranceles fueran un rumor. Ahora los inversores exigen que la compañía demuestre que puede trasladar precios sin perder clientes. La buena noticia: ha hecho ajustes puntuales antes y nadie ha cancelado pedidos. La mala: un punto de margen aquí y otro allí pueden no bastar si la guerra arancelaria se enquista.
La clave está en la mezcla. Cada nuevo indicio terapéutico para da Vinci –oncología ginecológica, cirugía bariátrica, resecciones de pulmón– eleva el consumible medio por paciente. Si el ritmo de nuevas patentes se mantiene, los ingresos recurrentes crecerán más rápido que los costes fijos. El efectivo, hoy ya generoso, podría permitir recompras o dividendo, algo que el consejo estudia cada año y sigue posponiendo.
El veredicto de quien paga la factura
Comprar Intuitive ahora es apostar a que la brecha entre precio y valor se cerrará por la vía de los resultados, no por un desplome del múltiplo. La volatilidad será el pan de cada día mientras Trump o su sucesor muevan el tarifario. Pero para quien pueda ignorar el ruido de 24 meses y mirar diez años, la ecuación sigue siendo seductora: un duopolio en ciernes, un mercado infra-penetrado y un modelo de negocio que factura cuchillas de afeitar a precio de bisturí.
La última vez que el título se desplomó, en 2022, los valientes que compraron duplicaron en 18 meses. La historia no se repite, pero rima. Y la rima, esta vez, huele a torniquete y a tornillo de titanio.
