La fiebre de los chips deja tres ganadores claros: broadcom, nvidia y micron se comen el mercado

Un tercio del S&P 500 respira por tubos de silicio y la mitad de las ganancias del índice huele a pasta térmica. El mensaje es brutal: si tu fondo no tiene tech, alguien te está robando el futuro. Pero no vale con comprar el primer ETF que aparezca. El dinero se está agrupando en tres nombres que ya no cotizan al alza, cotizan a la velocidad del miedo de quien se queda fuera.

Broadcom se hace el silencio y cobra

Mientras Nvidia protagoniza titulos, Broadcom ha convertido los ASIC —esos chips a medida que nadie pronuncia en la barra del bar— en un monopolio disfrazado de nicho. CounterPoint vaticina que controlará el 60 % del mercado el año que viene. La primera muestra del poderío: los ingresos por IA se duplicaron en el último trimestre y ya anuncian 10 700 millones para el siguiente. El PER de 60 asusta hasta que ves la tasa de crecimiento: 143 % interanual. La cuenta es sencilla: si el cliente —Google, Meta, Amazon— quiere que su red neuronal vuele, paga lo que pida Broadcom. Y pide.

Nvidia arrasa y aún regala entrada

Nvidia arrasa y aún regala entrada

Nvidia ya no es una empresa; es un estándar. El 86 % de los chips que mueven la inteligencia artificial llevan la firma de Jensen Huang. La división data-center acaba de cerrar el ejercicio con 194 000 millones de dólares, un 68 % más. Huang habla de billón —sí, con b— en ventas para 2027. El PER ronda 35, por debajo de la media tecnológica. Traducción: el mercado aún no ha internalizado el tamaño del barril de petróleo del siglo XXI. Mientras tanto, los hyperscalers van a gastar 650 000 millones este año y la mayor parte terminará en tarjetas gráficas de Santa Clara. La acción ha subido un 570 % en tres años y, paradójicamente, puede seguir pareciendo barata.

Micron vende memoria a precio de oferta

Micron vende memoria a precio de oferta

La más olvidada, Micron Technology, fabrica la RAM que las anteriores olvidan mencionar. Sin memoria no hay inferencia, y sin inferencia no hay negocio. El resultado: Micron ha triplicado facturación hasta 23 900 millones en el último trimestre y el beneficio por acción se ha multiplicado por nueve. Para no perder el tren, desembolsará 200 000 millones en nuevas plantas en EEUU que empezarán a soltar chips antes de que acabe la década. El PER de 20 es el más bajo del trío y huele a liquidación de fondos value que aún no han entendido que el almacenamiento es el nuevo crudo.

La moraleja no es que el sector tech sea imprescindible; es que el reparto del botín se está concentrando en un puñado de compañías que han convertido la infraestructura del planeta en su propio mercado cautivo. El resto de la bolsa corre el riesgo de convertirse en decorado. Y decorado no paga dividendos.