inversiones

La guerra de irán dispara el petróleo 75 % y dos oleoductos se convierten en el refugio del mes

Mientras el S&P 500 se tambalea con un -5 % en lo que va de año, un puñado de acciones energéticas le sacan la lengua al resto del mercado. La mecha fue el bombardeo de Irán: el crudo se disparó más del 75 % en el primer trimestre y arrastró al alza al 35 % del subíndice de energía. La moraleja: quien apostó por Energy Transfer y Oneok duerme tranquilo. Ambas ganan más de un 15 % en 2025 y apenas les tiembla el dividendo si mañana firman la paz en Teherán.

El truco está en cobrar por el caudal, no por el precio

Energy Transfer no es un petroleo, es un camino. Su red de gasoductos y oleoductos cobra peaje cada vez que una molécula cruza sus válvulas. El 90 % de sus ingresos está blindado por contratos fijos; el barril puede caer a 50 dólares y la caja apenas se resiente. La compañía acumula proyectos hasta 2030 que ya tienen la firma del cliente y la roja del banco. La consecuencia: un dividendo del 6,97 % que promete crecer entre 3 % y 5 % anual sin pedir permiso al precio del crudo.

Oneok repite la receta con otro sabor. El 85 % de sus flujos de 2026 también son fijos; el resto es la lotería que le queda por si el gas natural liquido se dispara. La firma acaba de digerir tres adquisiciones y tiene 4 000 millones de dólares en obra hasta 2028. A cambio ofrece 26 años seguidos de dividendo ininterrumpido y una rentabilidad actual del 4,7 %. La acción sube un 20 % en el año pero todavía cotiza un 10 % por debajo de los máximos de 2024.

Apostar a la infraestructura es apostar al tráfico, no al valor del cargamento

Apostar a la infraestructura es apostar al tráfico, no al valor del cargamento

La lectura de campo es clara: mientras la guerra se negocia en mesas a las que ningún inversor está invitado, Energy Transfer y Oneok cobran por cada litro que pasa. No necesitan que el petróleo alcance los 120 dólares; con que siga fluyendo ya ganan. El riesgo geopolítico queda para los exploradores y los refinadores. Aquí el riesgo es otro: que el crudo se desplome y EEUU decida que ya no hace falta más tubería. Pero los datos hablan: el consumo interno de gas natural creció un 3 % en marzo y la exportación de GNL bate récord cada mes.

La jugada es simple: cobrar dividendo mientras el resto del mercado adivina si los drones vuelven o no. Energy Transfer capitaliza 65 000 millones y cotiza a 19 dólares; Oneok vale 55 000 y se paga 87. Ambas dan entrada al cuarto en el que se reparte el negocio del transporte energético sin importar el precio del barril. Y si mañana firman la paz, el peor escenario es seguir cobrando un 6 % por hacer de gendarme del crudo. La guerra acabará; las tuberías, no.