Lockheed martin dispara su producción de misiles y wall street ya apunta al 7% más
El Pentágono acaba de dar luz verde al mayor aumento de capacidad de misiles Precision Strike (PrSM) desde el inicio del programa. Lockheed Martin, el contratista que ya acumula casi 5.000 millones de dólares del Ejército por el lote anterior, se verá obligado a multiplicar por cuatro su cadena de montaje. La orden llega dos días después de que el mismo proyectil registrara su primer impacto real en la operación Epic Fury en el exterior, un estreno que convierte la hoja de ruta en urgencia presupuestaria.
El multiplicador de 2.000 millones que nadie había desglosado
La compañía lleva invertidos más de 7.000 millones de dólares desde 2017 en ampliar plantas prioritarias. De esa cifra, 2.000 millones van directamente a la línea de munición guiada. La planta de Camden, Arkansas, añadirá 115.000 pies cuadrados extra y 400 empleos cualificados antes de que acabe 2026. El contrato marco, aún pendiente de aprobación del Congreso, puede alargarse siete años y elevar la facturación recurrente de la división de Tactical and Strike Missiles por encima de los 4.000 millones anuales.
El PrSM sustituye al viejo ATACMS con un alcance superior a 500 km y la capacidad de volar trayectorias balísticas adaptativas. Eso lo hace compatible con lanzadores HIMARS y M270, pero también con futuros barcos de superficie y, en teoría, con bombarderos F-35 tras una ligera modificación del compartimento interno. La versión incrementada, el bloque 3, incorporará buscador multi-modo radar/infrarrojo para blancos móviles navales. Eso convierte al misil en pieza clave de la doctrina «stand-in» del Comando Indo-Pacífico.

Sikorsky añade autonomía a la ecuación
El mismo fin de semana la filial Sikorsky entregó al Ejército el primer UH-60MX Black Hawk equipado con el kit MATRIX. El software permite despegue, navegación y aterrizaje sin intervención humana, reconocimiento de zonas de aterrizaje y evitación de obstáculos en tiempo real. La arquitectura abierta reduce las horas de mantenimiento en un 30 % y libera al tripulante para decisiones tácticas. El programa encaja en la estrategia Future Vertical Lift, que prevé 2.000 helicópteros autónomos para 2030.
Wall Street ha reaccionado con moderación: el título subió un 1,8 % en las primeras 48 horas, descontando apenas un tercio del flujo de caja adicional que supondrá el contrato. El consenso de FactSet apunta a un precio objetivo de 515 dólares, 7 % por encima del cierre del viernes. La clave está en el margen: cada lote PrSM aporta un Ebitda superior al 14 %, muy por encima del 10,5 % medio de la división aeronáutica. Con el volumen cuadruplicado, el efecto palanca es inmediato.
El riesgo, como siempre en este sector, se llama Capitol Hill. Si la Cámara recorta el presupuesto complementario de defensa para 2027, el plan quedaría congelado en la fase 2. Pero con el conflicto europeo sin fecha de salida y la tensión en Taiwán en máximos, pocos analistas apuestan a una tijera presupuestaria. Lockheed Martin cierra la semana con un ratio P/E de 17,5 y un dividendo que rinde 2,7 %: barato para un negocio que acaba de sellar su mayor ramp-up de misiles en dos décadas. La partida, esta vez, no se juega en el tablero político: se juega en la cadena de montaje de Camden, y la empresa ya ha puesto el cronómetro a cero.
