Microsoft y broadcom hunden 30% y 25%: la trampa del miedo que nadie quiere ver
La fiesta de la inteligencia artificial acaba de registrar su primera emboscada. Mientras los índices aún flirtean con máximos, Microsoft y Broadcom cotizan 30% y 25% por debajo de sus techos históricos. El mercado castiga ahora lo que ayer adulaba, y la explicación oficial —un brote de temor a la recesión— huele a cortina de humo.
El relato que nadie compra
Microsoft facturó 17% más en su último trimestre, el mejor registro en una década. Azure, su nube, creció 39%. Y, aun así, la acción se desploma. La excusa: los “agentes de IA” sustituirán Word y Excel. Lo que no cuentan es que la mitad de las empresas del S&P 500 siguen pagando sus licencias porque un fallo les cuesta más que un ransomware. El múltico P/E operativo ya roza mínimos de hace diez años. Barata, sí, pero sobre todo injustificadamente barata.
Broadcom, en cambio, no necesita discursos: vende chips a medida para los gigantes que odian depender de Nvidia. Su división de semiconductores AI saltó 106% interanual hasta 8.400 millones. El CEO, Hock Tan, avisa: solo sus chips custom superarán los 100.000 millones en 2026. La compañía entera facturó 68.000 millones en doce meses. Hacer la cuenta es coser y cantar: la acción descuenta un crecimiento que aún no ha empezado.

El día que el miedo superó a la cuenta de resultados
Los flujos de fondos lo cuentan todo: en abril salieron 2.100 millones de ETFs de tecnología, el peor registro desde 2022. El dinero huyó hacia bonos del Tesoro y dinero en efectivo. ¿El detalle? Las ventas se concentraron en los diez primeros días del mes, justo cuando Microsoft y Broadcom publicaron sus guías. El algoritmo leyó “incertidumbre geopolítica” y liquidó. La humanidad —esa que paga suscripciones y diseña chips— pasó a segundo plano.
La ironía es dolorosa: los balances siguen sanos, los márgenes brutos rondan el 70% y los dividendos crecen. Pero el mercado prefiere creer que la IA es una moda pasajera antes que admitir que la infraestructura del siglo XXI ya lleva sello Microsoft y Broadcom.
En la sala de máquinas de Azure ya no cabe un alfiler. En los laboratorios de San José los ingenieros graban 5 nanómetros que, dentro de dos años, moverán el 30% del tráfico de Internet. La cotización lo ignora. A veces la bolsa es un espejo deformante: refleja el pánico del día, no la obra que se construye de noche. Quien compre ahora estará cobrando la factura que otros se niegan a ver.