Nike pierde 60% en tres años: ¿la próxima gran oportunidad o una trampa con zapatillas?
Nike cotiza a 51 dólares, un precio que hace tres años parecía imposible. La acción ha dejado en el camino al S&P 500, a Adidas y hasta al propio sentido común: un -60% desde 2023 que convierte al gigante de Oregón en el peor peso dentro del Dow Jones. El 31 de marzo presenta resultados y el mercado solo quiere una cosa: saber si la caída terminó o si aún queda otro tramo de escalones abajo.
Lo que el informe esconde entre líneas
Los analistas ya descuentan un nuevo descenso del 27% en el beneficio por acción para 2026. La moraleja es clara: los descuentos agresivos que Nike aplicó para limpiar inventario han erosionado el margen bruto hasta el 41,4%, tres puntos menos que hace doce meses. Mientras, China crece solo a medio gas y Norteamérica se resiste a pagar precio completo por zapatillas que hace dos temporadas volaban de las estanterías.
La apuesta por Nike Direct —vender más a través de sus propias tiendas y web— se le volvió en contra. El consumidor volvió al canal mayorista y los competidores, desde On Holding hasta Lululemon con su nueva línea de calzado, le comieron la tostada. Converse, la joya antaño alternativa, languidece y ya se habla en interno de escisión o venta.

Por qué 33 veces beneficios no es ganga
A 51 dólares, Nike no cotiza como value. El múltiplo de 33 veces beneficios proyectados para 2026 deja poco colchón si las ventas siguen en rojo. La compañía insiste en que la inteligencia artificial acelerará el diseño y que la Copa del Mundo 2026 servirá de trampolín, pero los inversores ya escucharon la misma tonada en 2024. La diferencia ahora es que el balance ya no da para más errores: deuda neta en 12.000 millones y flujo de caja operativo en picada.
Wall Street, eso sí, no se baja del barco: 18 recomendaciones de compra frente a 13 neutrales. El consenso de precio objetivo ronda los 70 dólares, un 37% de potencial. Pero la cifra habla por sí sola: hace un año ese objetivo estaba en 120. Cada rebote técnico —como el 8% de enero— ha servido para que los fondos reduzcan posición, no para sumar.
La jugada contrarian late: marcas con ventaja competitiva y free cash flow positivo suelen ser regalo cuando el pesimismo toca techo. Pero Nike aún no ha mostrado un solo trimestre de inflexión. Comprar ahora es apostar a que el fútbol y la IA maquillan en seis meses lo que tres años de estrategia no pudieron resolver. Si el 31 de marzo la directiva no anuncia un plan creíble de recomposición de márgenes, el siguiente soporte no está en 45, sino en 38 dólares. Y ahí la zapatilla ya no pincha.
