Nuscale aprieta el acelerador de los minireactores que alimentarán la fiebre de la ia
Mientras los gigantes tecnológicos desesperan por electricidad barata y constante para sus centros de datos, un nombre de tres sílabas empieza a escuchar 'cachen, cachen' en bolsa: NuScale Power. Su propuesta suena a ciencia ficción industrial: instalar un reactor nuclear del tamaño de un autobús en medio de una granja de servidores y olvidarse para siempre de los apagones y de las facturas desorbitadas.
El reactor que cabe en un campo de fútbol
La lógica es brutalmente simple. Los SMR, siglas de small modular reactor, generan vapor con el mismo mecanismo que las nucleares tradicionales: fisión del uranio, agua hirviendo, turbinas girando. La diferencia es que lo hacen en módulos de 77 megavatios que ocupan lo que antes eran aparcamientos. Para Google, Microsoft o Amazon es el Santo Grial: energía 24/7 sin depender de la red pública ni de los vaivenes del gas.
NuScale es, hoy por hoy, el único diseño aprobado por la Comisión de Regulación Nuclear de EE UU. Ese sello gubernamental le ha valido un contrato con la Tennessee Valley Authority para desplegar seis gigavatios en plantas repartidas por siete estados del sur. La fecha que manejan los técnicos: 2030. Si se cumple, serán los primeros minireactores comerciales del planeta.

Ingresos esporádicos y un valor que se desploma
Pero la euforia bursátil choca con la contabilidad. La compañía facturó 63 millones de dólares entre abril de 2024 y diciembre de 2025, casi todo gracias al proyecto de seis unidades en Doicești, Rumanía. El detalle: los ingresos han caído cada trimestre, de 13,4 a 1,8 millones, a medida que los trabajos se completaban. Sin nuevos pedidos, la caja depende de subvencias y de ventas de acciones.
El mercado lo ha castigado. El título se ha hundido un 82 % desde los 57 dólares de hace doce meses y ahora cotiza apenas por encima de los 10. Con una capitalización de 3.300 millones y sin beneficios a la vista, NuScale se ha convertido en la apuesta más especulativa del sector nuclear.
La competencia no duerme. BWX Technologies y Rolls-Royce presentan balances más saneados, pero sus diseños aún no han superado el tamiz regulatorio. Mientras tanto, la demanda de centros de cómputo se dispara: se estima que la IA multiplicará por cinco el consumo energético de los data centers en esta década.
En la sala de máquinas del futuro energético, NuScale ha arrancado el motor. El viaje promete ser rápido, sí, pero con curvas de riesgo que pueden despeinar al inversor más curtido. El primero que logre que su reactor miniatura bombee electrones a escala comercial se llevará el premio gordo. Hoy, ese 'alguien' se llama NuScale. Dentro de cinco años, quizá solo sea un recuerdo caro en el libro de contabilidad de algún fondo de riesgo.
