Parnassus saca 1,17% en q4 y apuesta por cms energy para blindarse
Mientras el Russell Midcap se conformaba con un escaso 0,16%, el Parnassus Mid Cap Fund desparramó 1,17% netos en el cuarto trimestre de 2025. Doce meses seguidos de réditos por encima del índice. La clave: tecnología que ya no habla solo de inteligencia artificial y un guiño a las eléctricas que nadie esperaba.
El giro silencioso hacia las utilities
El fondo acaba de desvelar su carta a los inversores y allí aparece CMS Energy, la eléctrica de Michigan que cotiza en NYSE bajo el ticker CMS. La incluyeron a 77,21 dólares por acción el pasado 30 de marzo. En plena fiebre de chips y nubes, Parnassus se cubre las espaldas con una compañía de gas y luz. ¿Por qué? Porque el regulador de Michigan le sonríe y los planes de inversión de la empresa garantizan crecimiento de beneficios incluso si la economía se resfría.
El fondo lo deja claro en la carta: CMS aporta visibilidad, algo escaso en un mercado que ya ha descontado demasiado optimismo AI. Además, reduce el peso de la subponderación histórica que Parnassus arrastraba en el sector utility. Traducción: si la Fed se pone dura y las tecnológicas se desploman, CMS paga la factura de la defensiva.

El dato que duele: 52 fondos de cobertura ya están dentro
El selecto club de los hedge funds ha elevado sus apuestas. Pasaron de 42 fondos con posición en CMS a 52 en solo un trimestre. Parnassus no llegó el primero, pero llegó con timing: la acción apenas retrocedió un 0,76% en el último mes y acumula un +2,75% en doce meses. Nada estruendoso, pero suficiente para quien busca cobrar dividendos sin noches en vela.
La capitalización se frena en 23.660 millones, un tamaño medio que encaja en la filosofía del fondo: compañías con balanza saneada y directivos que no necesitan presentar mil powerpoints para explicar su negocio.

2026: La apuesta por la mediana que crece
El equipo de Parnassus apunta a un escenario 2026 donde las mid-caps —esa franja olvidada entre los gigantes del S&P y las start-ups de plomo— lideren la siguiente fase del ciclo. Su tesis: la economía real, la que fabrica tuberías, paga facturas y mantiene luces encendidas, puede crecer incluso cuando la fiebre de la IA baje un par de grados.
Con un 12,85% de rentabilidad anual frente al 10,60% del índice, el fondo ya ha demostrado que sabe esquivar balas. Ahora suma CMS como escudo y deja la puerta abierta a que, si el viento sopla a favor, la mediana corporación estadounidense —y no la megacap de moda— sea la que arrastre al mercado hacia nuevos máximos.
En la trastienda de las finanzas, la jugada parece sencilla: cuando los modelos de IA ya cotizan como si fuesen a resolver el hambre mundial, Parnassus prefiere cobrar la luz. Porque, al fin y al cabo, hasta los algoritmos necesitan enchufe.
