Sequoia fund se fija en f1: la jugada de liberty que triplica al s&p
Ruane, Cunniff ya ha marcado el ritmo: 21,9 % de rentabilidad en 2025 frente al 17,9 % del S&P 500. El truco no es magia, es concentración. Y dentro de esa apuesta cerrada brilla Formula One Group, la joya de Liberty que su fondo Sequoia Strategy coló en la cesta de sus cinco mayores posiciones.
La carta a inversores del cuarto trimestre, a la que ha tenido acceso inversión Jota, confiesa el motivo: ingresos core creciendo a doble dígito y un contrato de patrocinio con LVMH de 1.500 millones que acaba de estrenarse. La compra de MotoGP por 4.400 millones, lejos de diluir la historia, la refuerza: Liberty ya controla dos campeonatos globales con derechos audiovisuales en alza.

El timing de sequoia: comprar cuando los circuitos están llenos y el título baja un 10 %
Wall Street castigó a FWONK con un desplome del 10,39 % en solo cuatro semanas. Sequoia, lejos de frenar, aprovechó el hueco. El valor cerró el 27 de marzo en 81,63 dólares, lo que deja la capitalización en 20.450 millones. O lo que es lo mismo: 12 veces ebitda ajustado, barato si se compara con los múltiplos de Netflix o Endeavor en contenido deportivo.
La clave está en los derechos. La F1 renueva contratos televisivos en EEUU y Asia para 2026-28 con cláusulas de escalado del 8 % anual. Liberty ya no vende solo carreras; vende datos, betting y experiencias VIP que crecen por encima del 15 % interanual. El efecto MotoGP aún no se ha consolidado en las cuentas, pero Sequoia estima que puede añadir 700 millones de ingresos recurrentes en 2027.
La apuesta es tan cerrada que el fondo reduce el resto de la cartera a un puñado de nombres: Berkshire Hathaway, Mastercard, Google y Constellation Software. Nada de diversificación por diversificar. Si la F1 falla, el track record de Sequoia se desinfla de golpe. Para los gestores es un riesgo calculado: la última vez que fallaron fue con Valeant en 2015 y el fondo tardó tres años en recuperar el peak.
El mensaje a los inversores es brutal: el crecimiento de la F1 no necesita más Grandes Premios, necesita más monetización por GP. Con 24 carreras ya fijadas hasta 2030, el margen viene de subir precios de tickets, de deslocalizar carreras hacia países con cheque en mano (Arabia Saudita paga 55 millones por carrera) y de vender paquetes de streaming directo al consumidor que rinden 35 dólares de ARPU.
La jugada de Sequoia se mide en tiempo de vuelta: si el free cash flow supera los 1.200 millones en 2026, el valor podría repuntar hasta los 120 dólares por acción. El escenario base, publicado en la carta, da un 40 % de upside sin contar recompras. El caso bajo, con recesión y caída de sponsors, deja un 10 % de downside. El fondo prefiere arriesgar el 10 a perderse el 40.
Mientras tanto, los hedge funds se apuntan al caravan. Al cierre del cuarto trimestre 71 fondos tenían posición, nueve más que en septiembre. Pero ninguno con el tamaño relativo de Sequoia: el 6,8 % del Strategy está en FWONK. Si la apuesta sale mal, el hito no será solo financiero; será reputacional. Ruane, Cunniff lo sabe y, aun así, pisa el acelerador.
