Spacex se dispara a bolsa: musk busca 80.000 millones y reserva el 30 % para fans
Elon Musk ya tiene fecha y cifra para la mayor OPV de la historia: SpaceX aterrizará en los mercados en los próximos meses con una valoración entre 40.000 y 80.000 millones de dólares, pulverizando los 25.600 millones que Saudi Aramco logró en 2019. La sorpresa no es solo el tamaño, sino el reparto: hasta un 30 % de la colocación irá a manos de inversores minoristas, un récord en ofertas donde el retail suele quedarse con migajas del 5 %.
La operación, confirman fuentes próximas al consejo, se está cerrando con plataformas como E*TRADE y Morgan Stanley para que el pequeño ahorrador pueda pinchar desde su móvil y comprar acciones sin pasar por los fondos de siempre. La jugada es pura estrategia de marca: convertir a los fanboys de Tesla —ese ejército que compra cada dip y defiende a Musk en Reddit y X— en accionistas de la nave espacial.
De 215 a 612 dólares en doce meses sin pisar el parquet
Mientras los bancos ultiman el folleto, el valor de SpaceX ya se dispara en el mercado privado. Hace un año cada acción se cambiaba a 215 dólares en plataformas como Forge; la última venta cerró en 612 dólares. Multiplicación por 2,8 que eleva la capitalización a 1,5 billones de dólares antes de estrenar código ticker. El mensaje es claro: quien entre en la OPV no estará comprando futuro, sura un activo que ya ha crecido un 185 % en silencio.
El efecto Tesla es el combustible. El fabricante de coches eléctricos cotiza a un P/E forward de triple dígito mientras el resto de la automoción se araña dos dígitos. Ese desfase se sostiene gracias a creyentes que no venden ni en caídas del 50 %. Musk sabe que si replica la fórmula en SpaceX puede apuntalar una valoración de 2 billones en semanas, y de paso financiar su sueño de colonizar Marte sin depender de contratos gubernamentales.

La estrella oculta se llama echostar
Los inversores que lleguen tarde a la OPV aún tienen una puerta lateral. EchoStar acaba de canjear espectro por un 2 % de SpaceX más 8.500 millones en efectivo. El título de la operadora de satélites ya ha arrancado un 18 % en bolsa tras el anuncio. Si SpaceX toca los 2 billones tras estrenarse, ese paquete del 2 % valdría 40.000 millones, casi el doble de la capitalización actual de EchoStar. La operación, hasta ahora vista como una simple venta de frecuencias, empieza a parecerse a la compra del siglo.
La cuenta atrás está en marcha. Los bancos ultiman fechas, los brokers cierran listas de espera y los fans de Musk repasan cuántas acciones de Tesla pueden vender para no perderse el nuevo juguete. Cuando SpaceX despegue del pad de cotización, el rugido no vendrá de los cohetes, sino de la plasta de clicks de millones de pequeños inversors que ven en Musk su billete a la galaxia. Y esta vez, la gravedad no parece aplicarse.