Vcsh deja atrás a scho: 4,7% rentabilidad y 48.000 m en juego

Un año después, la cartera que apostó por deuda corporativa de corto plazo acumula casi un punto extra frente a la que se quedó en Tesoros. VCSH, de Vanguard, rinde 4,7%. SCHO, de Schwab, se queda en 3,7%. La prima: asumir algo de riesgo crediticio corporativo. El truco: cobrar lo mismo, 0,03% de comisión, y durar menos de tres años de media para que la Fed no te pille fuera de juego.

El pulso entre corporate y treasury se reduce a una frase

48.300 millones de dólares en VCSH frente a 12.300 en SCHO. 48 frente a 12. La cifra habla por sí sola: los inversores prefieren el sabor a empresa y un punto más de cupón. Pero hay un detalle: el drawdown máximo de los últimos cinco años fue 9,46% en VCSH y 5,75% en SCHO. Es decir, cuando el mercado tosió, el fondo de Vanguard perdió casi el doble.

La composición deja poco margen a la sorpresa. VCSH apenas tiene 12 posiciones; los nombres suenan a rating A y duración corta: Apple, Bank of America, ángeles caídos convertidos en bonos de tres años. SCHO, en cambio, duplica la vida útil media y se rodea de 98 Tesoros distintos, sin un solo cupón por encima del 4%. Diversidad sí, emoción, cero.

¿Cuál elegir? Si tu único miedo es la Fed, SCHO te da sueño tranquilo y beta 0,25. Si quieres que el dinero trabaje aunque la recesión aceche, VCSH paga 4,3% de dividendo y beta 0,41. Ambos se liquidan como un céntimo, cotizan en fracciones y no pagan comisión de compra en la mayoría de brokers estadounidenses.

El secreto está en la fecha de vencimiento

El secreto está en la fecha de vencimiento

La curva de tipos sigue invertida: dos años rinde más que diez. Eso premia la duración corta y castiga la larga. VCSH y SCHO juegan en ese caramelo de 1-3 años, pero la elección se rompe en febrero de 2027. Si la Fed empieza a bajar en el primer trimestre de ese año, los Tesoros de SCHO se revalorizarán antes. Si la inflación se atrinchera, los cupones corporativos de VCSH seguirán respirando oxígeno.

Lo que nadie cuenta es que los flujos de caja de las empresas no están tan saneados como parece. El efectivo de los balance arrastra menos leverage que en 2020, pero la refinanciación viene cara. Un spread de 120 puntos básicos sobre el Tesoro puede volverse 180 si la recesión asoma. En VCSH eso duele; en SCHO, ni se nota.

El inversor que hoy coloca 10.000 dólares en VCSH habría acumulado 470 en intereses netos el último año. El mismo dinero en SCHO, 370. La diferencia, 100, paga un fin de semana en Nueva York o la comisión del fondo durante 333 años. Decide si el riesgo vale la escapada.

La conclusión no admite florituras: si tu obsesión es conservar capital y dormir sin pesadillas, SCHO es la caja fuerte. Si aceptas que la empresa puede fallar pero exiges que el dinerto rinda lo que el coche nuevo, VCSH lleva diez años demostrando que la apuesta funciona. La Fed decidirá quién gana la próxima ronda; tú solo eliges bando antes del próximo reparto de cupones.