Vcsh y scho se enfrentan: 4,7% vs 3,7% y un riesgo oculto que pesa 9,46%
Dos ETFs de renta
fija corta, ambos con 0,03% de comisión, pero uno deja 100 puntos básicos extra al año y el otro promete dormir tranquilo. La jugada: VCSHapuesta por corporates y se come la volatilidad; SCHO se refugia en Tesoros y regala estabilidad. El dilema ya no es solo de rentabilidad, es de estómago.El dato que nadie menciona en las cenas: 9,46% de caída máxima
Los influyentes del asset allocation repiten hasta la saciedad que la duración corta «reduce sensibilidad a tipos». Lo cierto es que VCSH registró un drawdown del 9,46% en los últimos cinco años. Casi el doble que SCHO (-5,75%). La razón: 2.169 emisiones corporativas dentro del índice Bloomberg Barclays 1-5 Year US Corporate, frente a la deuda risk-free que respalda al fondo de Schwab. La brecha de 371 puntos básicos entre ambos drawdowns es la factura que cobra el plus de rentabilidad.
La geografía interna también disiente. SCHO viaja ligera: 98 títulos, 96% en Treasuries a 1-3 años. VCSH se ajusta el cinturón con solo 12 posiciones y un 25% en cash, un guiño a la liquidez que explican los market makers cuando la prima de crédito se dispara. Con 48.300 millones de dólares bajo gestión, el fondo de Vanguard dobla el volumen de contrapartida y reduce el bid-ask spread hasta 0,01%, según datos de Bloomberg del cierre del 27 de marzo.

¿Cuánto hay que pagar por esa prima de 30 puntos?
El dividendo anualizado de VCSH ronda el 4,3%; el de SCHO, el 4,0%. Parece poco, pero en una cartera de 100.000 euros son 300 euros netos al año, 25 euros al mes. O lo que es lo mismo: una suscripción anual a tu gimnasio. El truco está en la beta: 0,41 en el fondo corporativo frente a 0,25 en el fondo gubernamental. Traducción: cuando el S&P 500 estornuda, VCSH se resfría casi el doble.
El sesgo de concentración es otro fantasma. El top cinco de VCSH incluye bonos de Bank of America, Goldman Sachs y Verizon. Nombres que suenan a solidez, pero que en marzo de 2020 dejaron de pagar coupons en la hoja de balance de más de un fondo de inversión. La lección: la deuda investment grade no es sinónimo de escudo antibalas.

El lado oscuro de la eficiencia fiscal
Ambos ETFs distribuyen cupones mensuales, pero el tratamiento fiscal difiere. Los intereses de SCHO están exentos del impuesto estatal en más de la mitad de EE.UU.; los de VCSH se cotizan al tipo marginal. Para un inversor californiano en el tramo del 13,3% estatal, la ventaja neta de SCHO se come buena parte del diferencial de rentabilidad. Un detalle que los «comparadores de costes» suelen obviar.
El horizonte temporal también importa. Quien entró hace cinco años en VCSH habría transformado 1.000 dólares en 958; en SCHO, en 943. Ni uno ni otro han batido al cash, pero sí han suavizado el oleaje de un ciclo de tipos disparatado. La moraleja: la renta fija corta ya no es el aparcamiento seguro de antes, es un vehículo de gestión activa disfrazado de índice.
Cerrar posición: la última subasta del tesoro lo dejó claro
La semana pasada el Tesoro adjudicó 58.000 millones a 3 años al 4,22%, y la demanda cubrió 2,58 veces. Fue la ratio más baja desde 2022. El mercado pide prima por el duration risk que viene. En ese contexto, SCHO se convierte en el colchón para quienes creen que la Fed aún tiene un as en la manga. VCSH es la apuesta para quienes cobran la nómina cada mes y prefieren que el dinero trabaje, aunque eso implique madrugar con el spread de crédito. La elección no es técnica, es biográfica. Y el tiempo, como siempre, cobrará su comisión.
