El petróleo en $115 y la inflación despiertan al mundo: el primer trimestre cierra en rojo
El petróleo cruza la barrera de los 115 dólares y la gasolina supera los 4 dólares el galón en EE.UU. tras tres años. Mientras, los mercados despiden el peor marzo desde 2020 y los bancos centrales se agarran al argumento de que las expectativas de inflación «están ancladas». La guerra en Irán ya no es un titular: es un impuesto global que cobra cada vez más caro.
Trump negocia una salida sin abrir el estrecho de ormuz
La noticia que disparó los futuros de Wall Street en la última sesión del trimestre llegó por la tarde: el Wall Street Journal publicó que la Casa Blanca estudia un cese al fuego que no pase por desbloquear el estrecho de Ormuz. La vía diplomática —aunque sea solo un borrador— devolvió algo de oxígeno a los índices, pero el alivio duró lo que un amanecer en Nueva York. Porque a las pocas horas se supo que Irán volvió a atacar un petrolero en el Golfo y que 2.500 marines estadounidenses desembarcaron en la región. La tensión se rearmó y el Brent recuperó los 115 dólares.
El STOXX 600 europeo encadena su peor mes desde la pandemia, el KOSPI surcoreano su peor caída desde 2008 y el S&P 500 cierra el primer trimestre con un -4,8 %. Los bonos, lejos de servir de refugio, se desploman: el T-note a 10 años sube 45 pb en marzo y el Bund alemán repunta hasta el 2,65 %. La renta fija, en realidad, está descontando que los bancos centrales no podrán «esperar a ver» mucho más.

La inflación europea salta al 2,5 % y powell se queda sin margen
La Reserva Federal se aferra al mantra de que las expectativas de inflación permanecen «bien ancladas», pero la eurozona acaba de demostrar lo contrario: el IPC se disparó al 2,5 % en marzo desde el 1,9 % de febrero y Alemania, el motor de la zona, publicó un 2,8 %. El FMI resume la jugada: «todos los caminos llevan a inflación más alta y crecimiento más lento». Powell, atrapado entre un conflicto que no controla y un mercado laboral que aún no resquebraja, repite que la Fed «esperará a ver». Los traders ya descuentan un 70 % de probabilidad de un hike en julio.
China, por su parte, publicó un PMI manufacturero de 51,2, su mejor registro en doce meses. La fábrica del mundo arranca justo cuando el petróleo encarece cada contenedor. La pregunta que nadie se atreve a formular: ¿será este repunte un espejismo antes de que el shock energético llegue a puerto?
El consumidor aguanta, pero la confianza flota en mínimos
Hoy martes conoceremos el dato de confianza del consumidor de marzo y las vacantes de empleo (JOLTS). La gasolina a 4 dólares el galón ya empieza a morder los presupuestos familiares; la tarjeta de crédito es el nuevo colchón. El informe de febrero mostró 8,8 millones de plazas sin cubrir, un nivel que la Fed considera «excesivamente ajustado». Si hoy se confirma una caída por debajo de 8 millones, el mercado interpretará que la mano dura de la política monetaria empieza a doblegar la demanda. Sería la primera buena noticia para los bajistas de inflación.
Mientras, los grandes fondos de cobertura reducen la beta global y acumulan liquidez en T-bills a 5 %. El carry trade desaparece, el yen se recupera y el dólar, pese a todo, se mantiere en máximos de 2026. La guerra, en suma, ha convertido el viejo refugio en la única divisa que paga intereses reales positivos.
El primer trimestre termina con un estruendo sordo: ganancias recortadas, inflación reavivada y un conflicto que ya no es geopolítico, es macroeconómico. Los inversores que apostaron por una resolución rápida acaban de aprender que el petróleo no negocia: impone su precio, y su plazo, a balazo limpio.
