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Bioharvest: la fragancia del futuro, cultivada en laboratorio

Un aroma que vale decenas de miles de dólares por kilogramo, proveniente de una planta en peligro de extinción en el sudeste asiático, ahora puede replicarse en un laboratorio. BioHarvest Sciences, una empresa que hasta ahora era poco conocida, ha logrado un hito que podría revolucionar la industria de la perfumería, y la cifra, francamente, es impactante.

El secreto está en la síntesis botánica

El secreto está en la síntesis botánica

La compañía, cotizada en NASDAQ y Fráncfort, ha completado la primera fase de un ambicioso programa de desarrollo para reproducir, a través de cultivos celulares estables, una planta particularmente valiosa para la creación de fragancias de lujo. El proyecto, realizado a través de su división de CDMO (Contract Development and Manufacturing Organization), se basa en la plataforma patentada de Síntesis Botánica de BioHarvest, una tecnología que permite replicar la composición molecular de las plantas sin necesidad de extraerlas de su hábitat natural. Un movimiento crucial, dado el riesgo de extinción que acechan a muchas especies.

Según la empresa, el éxito radica en la identificación de compuestos clave como sesquiterpenos y cromonas en los cultivos celulares, cuya composición es sorprendentemente similar a la del original. Estos compuestos son fundamentales para crear las notas de base de los perfumes, aquellas que aseguran la persistencia del aroma a lo largo del tiempo. Pero lo que verdaderamente llama la atención es el precio de estos ingredientes: materiales de primera calidad pueden alcanzar cifras astronómicas, superando los tens de miles de dólares por kilogramo.

Ilan Sobel, CEO de BioHarvest, ha calificado el logro como un paso significativo para la compañía, no solo en términos tecnológicos, sino también en su expansión hacia mercados de alta rentabilidad. “Demostramos el poder de nuestra plataforma para desbloquear moléculas de plantas raras y valiosas a escala industrial,” señaló, al tiempo que subraya el potencial de su modelo de negocio CDMO, que le permite participar en los ingresos futuros generados por la comercialización de estas fragancias.

El acuerdo con un fondo de inversión de los Emiratos Árabes Unidos, principal socio en este proyecto, contempla que BioHarvest retenga un 20% de las composiciones desarrolladas, lo que le permitirá beneficiarse directamente de las ventas. Una estructura que, según la compañía, refleja su transición hacia un modelo PDMO (Partner Development and Manufacturing Organization), basado en la creación de valor compartido. La inversión no ha sido casual; los resultados obtenidos validan tanto la solidez científica de la plataforma como el atractivo comercial de fragancias sostenibles.

La siguiente fase del proyecto implica escalar la producción mediante la propagación de las células cultivadas en medios líquidos para generar biomasa. Se espera que el material para pruebas pre-comerciales esté disponible en seis a nueve meses, y la producción a gran escala podría iniciarse en 12 a 18 meses. Pero, más allá de este proyecto concreto, BioHarvest apunta a desarrollar una plataforma más amplia para la producción sostenible de ingredientes para la perfumería, diversificando así sus oportunidades de negocio. La clave, por supuesto, estará en replicar este éxito con otras especies igualmente valiosas.

Lo que nadie cuenta es que este avance no es simplemente una victoria tecnológica, sino una respuesta a la creciente demanda de productos sostenibles y éticos en la industria de la belleza. La fragancia del futuro, al parecer, se cultivará en laboratorio.