Abacus dispara su beneficio 100% y se fija en 14 billones de dólares sin tocar
Abacus Global ha roto su propio récord: duplicó el ebitda en 2025 y se llevó 180 millones de dólares en plusvalías vendiendo pólizas de seguros de vida que la gente creía inútiles. Ahora su CEO, Jay Jackson, anuncia que el pastel apenas ha empezado: 14 billones de dólares siguen ahí, fuera del radar de los inversores.
De 1.300 pólizas a un mercado de 14 billones
La compañía, que cotiza en NYSE bajo el ticker ABX, compró el año pasado 1.319 contratos y vendió 1.017. El flujo le sirvió para desplegar 600 millones de capital y entregar liquidez a más de 1.100 mayores que, de otro modo, habrían abandonado o vendido sus pólizas por valor de rescate ínfimo.
El secreto está en un activo que los bancos no aceptan como colateral: la vida asegurada. Jackson lo resume en una frase que suena a slogan de campaña: «Estamos extrayendo valor de un activo que los clientes ignoraban que tenía valor». La operativa es sencilla a ojos del mercado secundario: comprar la póliza por debajo del face value, mantenerla hasta el fallecimiento y cobrar el principal. El riesgo actuarial se diversifica, pero el margen se dispara.
La jugada recuerda a los hedge funds que se apoderaron de deuda morosa en 2008, solo que aquí el activo es, literalmente, la vida. Y el retorno, según los números presentados, ronda el 15% anual neto, con una volatilidad que apenas se correlaciona con los índices de renta variable.

Un fondo con 3.400 billeteras de alto poder adquisitivo
El próximo disparador de volumen ya está montado. Abacus acaba de cerrar una participación minoritaria en Manning & Napier, gestora con 3.400 clientes retail de alto patrimonio. El cable les conecta con una base de asegurados que, envejecidos y sin descendientes, mantienen pólizas que nadie reclamará. Jackson calcula que cada cliente medio puede albergar entre 500.000 y 1 millón de dólares de face value sin saberlo.
La alianza convierte a Manning en una red de captación legal de origen: los asesores recibirán incentivos por identificar contratos candidatos a venta, y Abacus se ahorra el coste de adquisición. El modelo ya funciona: la cartera de la gestora incluye 8.000 millones en activos administrados, y el 12% de sus clientes mayores de 75 años poseen seguros universales con valor de rescate residual.
El mercado secundario de life settlements en EE. UU. mueve hoy unos 4.000 millones anuales, una gota frente a los 14 billones de valor facial pendiente. Jackson cree que bastará con que el 1% de ese stock entre en circulación para que sus cifras vuelvan a doblarse en 2026. La previsión interna apunta a desplegar 1.000 millones de capital este año y a cerrarlo con 2.000 pólizas nuevas.
Los reguladores miran de reojo. La National Association of Insurance Commissioners estudia un endurecimiento de las ratios de capital que deben mantener los proveedores de servicios, pero Abasus ya blindó su estructura: 300 millones en cash, deuda neta cero y un ratio de solvencia del 280%. La discusión, de momento, no toca la viabilidad del negocio, solo el timing.
Wall Street ha empezado a mover ficha. Desde que se publicaron los resultados, el peso del free float sobre el total ha bajado del 35 al 22%, según datos de Fintel. Fondos de event-driven han entrado con posiciones del 5% y el coste de préstamo para shortear se dispara al 18% anual. El mensaje es claro: quien quiere apostar a la baja paga caro.
El cierre del ejercicio deja una ironía difícil de ignorar: mientras la Reserva Federal debate si recorta tipos, Abacus ha construido un activo que paga rendimientos de doble dígito sin depender del ciclo crediticio. Jackson lo resume antes de colgar: «El tipo que suba o baje, la gente sigue muriendo. Y nosotros seguimos cobrando». La frase puede sonar fría, pero los números, esta vez, hablan por sí solos: 100% más de beneficio y 14 billones de dólares a la espera de que alguien los reclame.
