Aerovironment despega: 214 millones en 30 días y el pentágono pide más
Wall Street acaba de recibir el mensaje en mayúsculas: aerovironment no es un proveedor más de drones, es el brazo tecnológico que el Ejército de EE. UU. quiere en cada misión de reconocimiento. En menos de un mes la compañía ha firmado dos contratos que suman 214,4 millones de dólares y ha obligado a BTIG a subir su precio objetivo hasta 330 $. La acción, que cotiza en NASDAQ bajo el ticker AVAV, ya ha descontado parte de la euforia, pero los analistas creen que la fiesta apenas empieza.

Por qué el pentágono apuesta a caballo ganador
El contrato más jugoso –117 millones– llegó el 23 de marzo y encarga a la compañía californiana el despliegue del dron P550, una plataforma de reconocimiento de largo alcance diseñada para misiones de un solo uso. El Ejército llama al programa Red Dragon y lo enmarca dentro de su ambicioso plan de Long Range Reconnaissance. El paquete incluye no solo aeronaves, sino estaciones de control, lanzadores, cargadores de batería y material de adiestramiento. Es, en lenguaje militar, un «sistema completo listo para estrenar».
La jugada duplica la apuesta del mes anterior, cuando AeroVironment se adjudicó otros 97,4 millones para desarrollar GENESIS, un entorno generativo de simulación de imagen espectral que, según los contratistas, revolucionará la forma en que los sensores aéreos interpretan el campo de batalla. Ambos contratos se rigen por el esquema de precio firme, lo que traduce en márgenes predecibles y flujo de caja blindado.
En la sala de juntas de Simi Valley los directivos ya hablan sin rubor del Switchblade, el dron kamikaze que catapultó a la compañía al podio de las acciones de defensa. La promesa interna es que el P550 alcanzará volúmenes similares «antes de que termine la década». Una frase que, en boca del CEO Wahid Nawabi, suena más a hoja de ruta que a deseo.
BTIG no necesitó más detalles. Su informe destaca que el segmento de Sistemas Autónomos de AVAV acumula ya una cartera de pedidos que supera los 1.300 millones y que la tasa de conversión de contratos pilotos en programas de producción ronda el 78 %, cifra estratosférica en un sector donde la media se queda en el 45 %.
El mercado ha respondido con un repunte del 12 % en cinco sesiones, pero la valoración aún se mueve por debajo de la mediana del sector –22 veces EBITDA frente a 27 del peer group–. Un descuento que, según los gestores de fondos de defensa consultados, desaparecerá en cuanto AVAV despache los primeros lotes del P550 y presente ratios de crecimiento de dos dígitos en 2025.
La partida, no obstante, tiene riesgos. La dependencia de un único cliente –el Departamento de Defensa– y la escalada de materias primas pueden morder márgenes. Pero en Washington ya se baraja un nuevo paquete de ayuda a Ucrania que incluye 3.000 millones en sistemas de drones. Y en esa partida AeroVironment parte con ventaja: sus aparatos están ya validados en combate y su cadena de suministro está blindada contra la legislación Buy American.
La conclusión es tan directa como un misil teledirigido: si el Congreso sigue firmando cheques y los conflictos se alargan, AVAV tiene vía libre para convertir cada nuevo contrato en un multiplicador de beneficio. Los inversores que entraron a 180 $ hace seis meses ya han duplicado apuesta. Los que se suban ahora, apuestan a que el precio objetivo de 330 $ no es techo, sino punto de inflexión.
