Airo abandona pasajeros y despega con 150 m$ de pedidos militares
AIRO Group ha clavado el timón en el segmento que más pronto cobra: drones de carga y reconocimiento. La compañía cierra 2025 con 90,9 M$ de facturación, reduce pérdidas hasta 4,1 M$ y acumula un contratos firmados por valor de 150 M$ solo en plataformas no tripuladas.
De evtol a músculo militar: la apuesta que encaja con el pentágono
El mensaje de la cúpula es claro: los pasajeros voladores se quedan en el tintero. El 87 % de la cifra de negocio ya proviene de drones medianos que llevan suministros o sens ISR a zonas de conflicto. En Phoenix acaban de salir los primeros RQ-35 montados íntegramente en suelo estadounidense y la certificación Blue UAS —la llave para vender sin cortapisas al DoD— se espera para mediados de 2026.
El viraje tiene un precio: el margen bruto baja nueve puntos, al 59,9 %, por la mezcla de productos y la inversión en nuevas líneas. Pero el flujo operativo ya da positivo: el EBITDA anual se dispara a 24,7 M$ frente al -13,1 M$ de 2024. La tesorería, reforzada con una ampliación de 89,4 M$, ahora roza los 164 M$ entre efectivo y colchón financiero.

Joint ventures y crecimiento: 15 %–25 % para 2026
La empresa no se conforma con el negocio orgánico. Ha sellado un Joint Venture con Nord Drone y negocia otro con Bullet, fabricante ucraniano de drones interceptores de alta velocidad. Ambas operaciones, aún fuera de la guía, podrían añadir nuevos ingresos este mismo año. La dirección avisa: el reparto trimestral seguirá siendo irregular —hay que esperar aceptación del cliente—, pero la visión anual apunta a un crecimiento del 15 % al 25 %.
La clave está en la capacidad. La planta danesa ya puede fabricar un 30 % por encima del flujo actual de pedidos; Phoenix, en fase de arranque, tiene como techo 100 unidades mensuales cuando el pipeline del DoD despegue. Mientras tanto, los 150 M$ de contratos pendientes garantizan ingresos visibles hasta bien entrado 2027.
Wall Street aún no ha descontado el giro: la acción se mueve 25 % por debajo de los niveles previos a resultados. Para los que creen que la guerra de drones apenas empieza, AIRO ofrece un ticket a bajo precio en una industria que el Congreso norteamericano acaba de dotar con más de 30 000 M$ adicionales. La partida está servida; la apuesta, en el aire.