Allbirds se hunde: de 4.000 millones a 39, un desastre tecnológico
La historia de allbirds, la marca de zapatillas que prometía revolucionar el calzado con materiales sostenibles y diseño minimalista, ha llegado a su fin más humillante. La empresa, que en 2021 llegó a alcanzar una valoración de 4.000 millones de dólares en su debut bursátil, ha sido vendida por tan solo 39 millones, un desplome que expone las dificultades de las startups tecnológicas para mantener su promesa de crecimiento y rentabilidad.

La caída en desgracia de una marca 'eco'
Lo que comenzó como una empresa con una propuesta atractiva – zapatillas cómodas, fabricadas con lana merino y otros materiales innovadores – se ha convertido en un ejemplo de cómo la moda sostenible no siempre es rentable. Tras varios años de pérdidas y una incapacidad para escalar su negocio más allá del calzado, allbirds ha sucumbido a la presión del mercado y a la competencia feroz de marcas consolidadas.
La empresa, fundada en 2015 por Tim Brown y Joey Zwillinger, intentó diversificarse hacia la ropa, pero sin éxito. La pandemia, con su impacto en el tráfico peatonal y las ventas minoristas, no ayudó, pero el problema es mucho más profundo: allbirds nunca logró construir un modelo de negocio sólido y escalable. En 2023, los cofundadores abandonaron sus cargos de co-CEO, un síntoma de la creciente tensión interna y de la falta de una dirección clara.
La venta a American Exchange Group (AXNY), una empresa con marcas como Aerosoles y Ed Hardy, pone fin a la aventura bursátil de allbirds. AXNY se hará con todos los activos, pasivos y propiedad intelectual de la compañía, en una transacción que apenas representa una fracción de la valoración que Allbirds alcanzó hace apenas unos años. La adquisición se ha aprobado por el consejo de administración, pero aún requiere la aprobación de los accionistas.
La CEO actual, Joe Vernachio, ha expresado su agradecimiento a los equipos de Allbirds por su trabajo, pero la realidad es clara: la empresa no espera continuar sus operaciones una vez completada la venta. La cifra habla por sí sola: en 2025, Allbirds registró una pérdida neta de 77,3 millones de dólares y utilizó 55,1 millones de dólares en efectivo para sus operaciones. Con solo 26,7 millones de dólares en efectivo al final del año, la empresa se encontraba en una situación de liquidez desesperada.
El anuncio de la venta ha provocado un fuerte impacto en el precio de las acciones de Allbirds, que se desplomaron tras el anuncio, aunque posteriormente se recuperaron ligeramente en el mercado extraescolar y premercado. La empresa incluso tuvo que recurrir a una división de acciones (1 por 20) para evitar ser excluida de la bolsa Nasdaq, una medida que refleja la gravedad de su situación financiera.
El caso de Allbirds es una advertencia para todas las empresas tecnológicas que buscan replicar el éxito de las startups disruptivas. La innovación, la sostenibilidad y el diseño atractivo no son suficientes para garantizar el éxito a largo plazo. Se necesita un modelo de negocio sólido, una gestión eficiente y una capacidad para adaptarse a los cambios del mercado.
La historia de Allbirds, sin embargo, no es solo un fracaso empresarial. También es un recordatorio de la fragilidad de las valoraciones infladas y de la importancia de la cautela al invertir en empresas con un alto potencial de crecimiento, pero también con un alto riesgo de decepción. La marca, ahora en manos de AXNY, tendrá que reinventarse para sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo.