Alti despide al fundador y dispara el 71% de ingresos: la pequeña que seduce a los mega-millonarios
Michael Tiedemann se va después de 25 años y deja un cohete: 255 millones de dólares de facturación en 2025, un 29% más, y 88 millones solo en el último trimestre, un 71% arriba respecto al trimestre previo. El consejo ha decidido que ya no necesita al arquitecto: Nancy Curtin, la CIO global, asume la dirección interina con la misión de demostrar que la fórmula sigue funcionando sin su creador.
El cambio que nadie esperaba
La transición se anunció en la misma llamada de resultados, como si fuera un apunte menor. Pero hay un detalle: Tiedemann conserva el 8% del capital y un sillón en el consejo. La jugada protege la continuidad frente a posibles tentaciones de venta y blinda a Curtin de presiones externas mientras ejecuta el plan de cero presupuesto (ZBB) que ya ha localizado 20 millones anuales de ahorro recurrente.
Lo que nadie cuenta es que el negocio ya no depende de la figura del patriarca. El 95% de la cartera de clientes —families office con más de 50 millones de patrimonio medio— ha renovado contrato. La plataforma gestiona 50.000 millones, 10% más que hace un año, después de deshacerse de la división inmobiliaria internacional, un lastre que consumía recursos y no generaba sinergias con el core.

El motor secreto: comisiones por desempeño
Más de 29 millones del cuarto trimestre provinieron de tasas de incentivo ligadas al rendimiento de los fondos alternativos. El fondo de arbitraje que AlTi co-gestiona cerró 2025 con un 11,3% de rentabilidad neta, lo que disparó el reconocimiento de comisiones al cierre del ejercicio. El CFO, Mike Harrington, advierte: estas comisiones se “cristalizan” el 31 de diciembre y 2026 parte de cero.
La clave está en la participación accionarial que AlTi mantiene en esos gestores alternativos. Cuando el fondo supera los objetivos, la casa recibe un porcentaje del exceso. Es un flujo que triplica la rentabilidad por comisiones recurrentes, pero que puede desaparecer si los mercados de M&A se enfrian. Curtin admite que el pick-up de operaciones corporativas es real, aunque el conflicto en Oriente Medio puede cortar el grifo de nuevos arbitrajes.

El margen que crece pese al rojo contable
El GAAP arroja pérdidas de 155 millones, pero es un espejismo: incluye 35 millones por deterioro del fondo de arbitraje y partidas no recurrentes asociadas a la salida del negocio inmobiliario. El EBITDA ajustado sube un 45% hasta 35 millones y la cuenta de explotación normalizada ya roza el 17% de margen. Moran, el COO, asegura que 2026 liberará otro puñado de costes cuando expiren los contratos de oficinas en Londres y Singapur y se complete la migración a plataformas de custodia propia.
El mercado no se fía del ajuste y el título se cotiza a 0,9 veces el valor contable, un descuento del 40% respecto a las gestoras de wealth puro. La junta especial seguía buscando “alternativas para maximizar valor” cuando Allianz presentó su 13D. La mayoría piensa en una OPA; Curtin se limita a recordar que el pacto de standstill sigue vigente y que cualquier movimiento pasa por el comité independiente.
La apuesta: menos activos, más rentables
AlTi ya no quiere crecer por aquisiciones. Curtin habla de “crecimiento inteligente”: captar clientes ultra-ricos en mercados con alta presión fiscal —Europa continental y Medio Oriente— donde la planificación intergeneracional y los trust complejos justifican comisiones de estructura superiores al 1%. El negocio de fundaciones y dotaciones, que ya suma 8.000 millones, funciona como escaparate: si una universidad confía la mitad de su campus a tus fondos, el family office del rector termina contratando tus servicios personales.
La promesa de 2026 es un balance “sin ruido” y un flujo de caja libre que permita recompra de acciones o un dividendo especial. Harrington insiste: no necesitan capital fresco, pero si aparece una boutique de Singapur con 3.000 millones bajo gestión y cartera de trust en Jersey, “el dinero está disponible en 48 horas”. La disciplina heredada del deporte —Tiedemann fue capitán de remo en Harvard— se traduce ahora en ratios de apalancamiento mínimos y un colchón de liquidez que supera los 120 millones.
El mensaje es claro: la fiesta de las comisiones por desempeño puede acabar, pero la recurrencia de los 200 millones en fees de gestión ya paga la estructura. Y cuando los mercados revienten, los clientes con 50 millones no venden, contratan más servicios para protegerse. Esa es la apuesta que Curtin hereda y que puede convertir a AlTi en la gestora pequeña que cobra como una grande. Wall Street tardará en creerlo; los que entren antes del próximo cierre de año podrían llevarse la recompensa.