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Apollo abandona nueva york: el dinero huye al sol y a los bajos impuestos

Apollo Global Management ya no cree que Wall Street deba seguir en Nueva York. La firma que maneja casi un billón de dólares estudia trasladar su segundo cuartel general a Florida o Texas, y el mensaje es demoledor: el talento ya no quiere pagar rentas de Manhattan ni soportar el frío.

El éxodo silencioso que nadie contabilizó

Desde 2020, más de 370 gestoras han mudado su sede a la Sun Belt. Entre todas administran 2,7 billones de dólares. La cifra habla por sí sola: el 30 % de la industria de fondos estadounidense se ha ido al sur. Goldman Sachs construye en Dallas un campus de 800 000 pies cuadrados y 500 millones de coste. Wells Fargo lleva su banca privada a West Palm Beach. Citadel ya respira aire de Miami. La fiebre no es coyuntural; es una estampida.

Apollo justifica la mudanza con una frase que los veteranos de la City aún se frotan: «Queremos atraer al perfil que ya no se plantea vivir en el Norte». Traducción: los quants de 28 años prefieren paddle surf y 0 % de impuesto estatal a un loft en SoHo. La empresa no lo dice, pero el coste por cabeza en Florida ronda la mitad que en Manhattan. Multiplícalo por los 5 000 empleados que podrían mudarse y la cuenta anual baja 150 millones.

El dividendo que amortigua la caída

El dividendo que amortigua la caída

Mientras suscriben nuevas oficinas, los directivos reparten 0,51 $ por acción a los tenedores de papel común y 0,8438 $ a los preferentes. El gestor necesita sangrar algo de efectivo para que los inversores no le pregunten por el -24 % que lleva en lo que va de año. La rentabilidad a cinco años, eso sí, sigue siendo un +158 %, lo que aplaca a los más pacientes.

Lo que nadie cuenta es que Apollo ya no depende del mercado público. El 60 % de su activo está en crédito privado, infraestructura y seguros. Subir tipos no le duele tanto; le permite prestar al 12 % a empresas que los bregan ya no tocan. Mudarse al sur, además, le acerca a los jubilados de alto patrimonio que compran productos de renta fija desde Naples hasta Austin. Cliente y empleado terminan viviendo a diez minutos del campus.

La operación en Japón —3 700 millones por NSG Group— demuestra que la expansión es bipolar: Asia para crecer, Sun Belt para escapar. Nueva York queda como la vitrina de marca, el lugar donde se posa para la foto anual de consejo. El resto del año, el dinero se gesta bajo el sol. Wall Street ya no es un distrito; es una red de nodos donde prime la fibra óptica y la piscina olímpica.