Applebee’s cierra 10 locales en plena quiebra: el ‘casual dining’ sangra en florida y georgia
El olor a costillas Glaze ya no flotará cerca de SeaWorld. Diez Applebee’s que atendían a turistas y familias del sur de Estados Unidos bajaron la persiana de golpe tras la quiebra de su dueño, NRPF Group Two. El capítulo 11 llegó el 24 de marzo y, con él, la negativa de seguir pagando diez rentas que la empresa califica de «insoportables». El fondo de inversión ancla —Dine Brands— se quedará con los 53 restaurantes que aún funcionan, pero no rescata los diez que ya están vacíos.
La cuenta atrás comenzó en 2015
Los números se oxidaron antes que las planchas. Después de un lustro de beneficios, la clientela empezó a esfumar-se en 2015. Luego llegó la pandemia, la inflación y la costumbre de cenar en el sofá viendo Netflix. NRPF cerró varias sucursales en 2025, pero la sangría no paró: pérdidas operativas, deuda sin renegociar y un Ebitda negativo que hizo imposible cumplir con los límites de apalancamiento exigidos por sus prestamistas. El arreglo con Dine Brands —que iba a comprar 53 locales— se frustró cuando los bancos cortaron el grifo de liquidez.
La lista de damnificados incluye dos de los emblemas de la marca: el restaurante de International Drive, frente a SeaWorld, y el de Celebration, a dos pasos de Disney. Ambos abrían hasta las 2 a.m. y regalaban vistas de fuegos artificiales. Ahora solo quedan carteles de «se alquila» y empleados que se reparten el paro. NRPF llegó a tener 2 000 trabajadores en Florida, Georgia y Alabama; la empresa no ha desglosado cuántos despidos suman los diez cierres.

El stalking horse que no salva a los caídos
Dine Brands actuará como «stalking horse» en la subasta del 15 de mayo: fija el precio mínimo y se queda con los activos si nadie ofrece más. El truco es viejo en el mundo de las franquicias: recomprar barato, remodelar y volver a vender. En su informe anual, la matriz ya reconoció que adquirió 47 restaurantes en 2024 y otros 12 en 2025. A los accionistas les encanta el modelo de ingresos por regalías, pero Wall Street no traga: el título de Dine Brands cae un 24 % en 2026 mientras el S&P 500 apenas se rasca un 7 %.
El problema no es solo Applebee’s. Popeyes, Subway, Domino’s y Firehouse Subs han visto a sus franquiciados acudir a los tribunales este año. El casual dining —esa categoría que vende margaritas de litro y entrantes para compartir— sufre la misma fiebre que diezmó a los centros comerciatios: exceso de metros cuadrados, menús desfasados y una generación que prefiere gastar 12 dólares en un bowl que en un baby-back rib. La covid aceleró la tendencia, pero la herida lleva años abierta.
NRPF asegura que «renegociará arrendamientos, deudas y contratos de suministro» para salvar el grueso de la red. La realidad: once locales en 2025 y diez más ahora suman 21 desaparecidos en apenas dos ejercicios. La marca sigue viva, pero el modelo de negocio huele a grasa quemada. Para los que querían cenar cerca de Mickey, la próxima fila será para un food truck. No hay magia que reviva a los que ya no generan caja.