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At&t apuesta $250.000 millones mientras wall street le pone precio al alza

El reloj corre para AT&T. El 22 de abril, antes de que suene la campana de apertura, la operadora texana deberá demostrar que su negocio de suscripciones móviles y fibra sigue siendo la gallina de los huevos de oro. Los analistas esperan 0,55 USD por acción, siete centavos más que hace doce meses. La cifra habla por sí sola: crecer o ser relegado.

El plan de infraestructura que nadie quiere ignorar

El plan de infraestructura que nadie quiere ignorar

El 10 de marzo, cuando la mayoría de los inversores aún digería el rally tecnológico, AT&T anunció que va a inyectar más de 250.000 millones de dólares en cinco años para tender fibra, 5G y satélites. La cifra supera el PIB de Ecuador. El mercado apenas parpadeó: subió un 0,3 % ese día. Pero los bancos no olvidan. De 28 informes que circulan por la City, 15 gritan “compra fuerte” y el consenso fija el precio objetivo en 30,56 USD, un 5 % por encima del cierre de ayer.

AT&T cotiza hoy con un capital bursátil de 203.200 millones. Parece mucho hasta que se compara con los 2,5 billones que gasta el plan de infraestructura. La operadora se juega su futuro a una carta: que la inteligencia artificial, la nube y el streaming sigan devorando datos a ritmo voraz. Si la demanda se estanca, la deuda ya contratada se convertirá en lastre.

Wall Street, eso sí, premia la constancia. Se espera que el beneficio por acción trepe al 2,30 USD en 2026 y al 2,54 USD en 2027. Un crecimiento anual del 10 % que contrasta con el 3,2 % que ha ganado el título en el último año, muy por debajo del 11,9 % del S&P 500. El mensaje es claro: los números mejoran, pero la cotización aún cojea.

La moraleja no admite paráfrasis: AT&T puede seguir siendo un proveedor de dividendos fiables o convertirse en la infraestructura invisible que alimente la próxima década de innovación. El 22 de abril daremos el primer indicio de cuál de los dos caminos cobra fuerza. Y el mercado castiga a los que llegan tarde.