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Aumann se desangra en ventas pero su margen dispara un mensaje: el coche eléctrico ya no basta

Aumann cerró 2025 con la caja repleta —148 millones de euros en efectivo neto— y la cuenta de resultados hecha trizas: facturó 204 millones, un 35 % menos que el año anterior. La ironía: su margen de EBITDA subió al 13,8 %gracias a una disciplina de cuchillo que dejó a los inversores sin saber si aplaudir o esconder el puñado.

El e-mobility castiga y la próxima automatización rescata

El negocio que le dio nombre —líneas robotizadas para motores y baterías de coches eléctricos— se desplomó: 163,8 millones de ingresos, caída del 37 %. El encargo nuevo apenas alcanzó los 91 millones, la mitad de lo que firmó en 2024. La culpa no es del BEV, que creció un 30 % en el mundo; es de la cartera vacía que heredó: los fabricantes prefieren aplazar caprichos antes que invertir. Así que Aumann se volvió a su taller y redibujó la máquina.

La solución se llama Next Automation: farmacia, drones, cables de alta tensión y hasta piezas de avión. El segmento apenas representa un 20 % de la cifra global, pero sus pedidos crecieron un 54 % y la cartera trepó un 39 %. El primer contrato “de dos dígitos” ya está en la centralita: líneas de montaje para interruptores de media tensión que alimentarán parques solares en el desierto de Nevada. El mensaje es claro: si el coche eléctrico vacila, la energía y la defensa pagan sin chistar.

2026, Año de transición con sabor a ajuste

2026, Año de transición con sabor a ajuste

La dirección ya advirtió: 160 millones de facturación y un EBITDA del 6-8 %. La cuenta es sencilla: menos coche, más margen, pero menos pasta. La plantilla se redujo en silencio y los talleres de Beelen y Dalian ya funcionan a 60 % de capacidad. El consejero delegado, Sebastian Roll, lo resume en una frase que suena a epitafio: “Podemos volver a 250 millones si el mercado despierta, pero no vamos a apostar el cuello por una burbuja que aún no explota”.

Mientras tanto, los accionistas se llevaron 23,3 millones entre dividendos y recompra de acciones y el balance sigue sin deuda. La moraleja: cuando el ciclo del EV se tambalea, quien tiene liquidez y know-how puede elegir el siguiente filón antes que Wall Street lo nombre.