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Biogen desembolsa 5.600 millones para hacerse con apellis y frenar su sangría de ingresos

Biogen aprieta el gatillo cuando sus reservas de efectivo ya no alcanzan para tapar el agujero de su cartera madura. Con 5.600 millones de dólares en metálico más unos derechos contingentes que solo se activarán si Syfovre despega, la biotécnica de Cambridge compra Apellis para inyectar dos activos comerciales con techo de crecimiento aún lejos del tejado: el fármaco contra la atrofia geográfica y el escaso Empaveli para enfermedades raras renales.

Una operación calculada al milímetro

Chris Viehbacher, presidente y consejero delegado, no esconde la hoja de ruta: evitar fase III arriesgadas, no sobrepasar los 6.000 millones de prima y que la pasta empiece a devolverse antes de que su high-conviction pipeline despierte en 2028. Apellis encaja como un guante: dos productos vendiendo, equipo comercial de 350 personas y sin sobresaltos regulatorios a la vista.

El consejo cree que Syfovre y Empaveli sumarán crecimiento «en torno al 15-19 % anual» durante los próximos dos ejercicios. La promesa seduce a un accionista que ha visto cómo Tecfidera, Tysabri y Avonex se desinflan año tras año. Lo que nadie subraya: el mercado de la atrofia geográfica lleva 1,5 millones de pacientes diagnosticados en EE. UU. y apenas un puñado recibe tratamiento. El vacío es enorme, pero la competencia —Iveric/ Astellas, Roche y un puñado de siRNA en camino— también.

Nefrología, la nueva frontera

Nefrología, la nueva frontera

Biogen no solo se queda con dos drogas; se compra una red de nefrólogos que ya prescribe Empaveli en C3G e IC-MPGN, enfermedades que dejan a la mitad de los afectados en diálisis antes de los diez años. El 50 % de esos médicos trata también IgA nefropatía, el mercado potencial de felzartamab, el anticuerpo de la propia Biogen que aún espera datos. Si el fármaco funciona, la compañía estrenará territorio con la infraestructura puesta.

El precio se fija en 41 dólares por acción, un 34 % de prima sobre el cierre previo al rumor. Apellis se despide con 350 empleados, un préstamo bancario que Biogen amortizará antes de 2028 y unos CVR que solo se cobrarán si Syfovre supera umbrosas metas globales. La operación se cerrará en el segundo trimestre de 2026 tras los trámites regulatorios. Para entonces, Biogen ya habrá empezado a devolver el crédito con el flujo que antes se fugaba hacia la competencia.

Wall Street aplaude con la cartera: el título saltó un 6 % en la trasera de la noticia. Poco, sí, pero suficiente para recordar que en la industria biotech un solo producto puede devolver la fe —y el margen— que años de decadencia le quitaron. Ahora le toca a Syfovre demostrar que la visión no es miopía.