Bitfarms se mudará a delaware y cambiará su piel por keel infrastructure
El 99,3 % de los votos apretó el gatillo: Bitfarms dejará Canadá, se trasladará a Delaware y respirará bajo el ticker KEEL desde abril de 2026. La operación, aprobada el 20 de marzo en una reunión virtual de accionistas, convierte cada acción actual en una nueva acción de Keel Infrastructure Corp., la sociedad recién incubada en territorio estadounidense.
Por qué el tránsito a ee.uu. es más que un cambio de domicilio fiscal
La redomiciliación no es un simple trámite contable. Bitfarms mina bitcoin con hidroelectricidad en Québec, Paraguay y Washington; ahora busca el abrigo jurídico de Delaware para acceder a líneas de crédito más baratas, fondos institucionales y contratos de energía a largo plazo denominados en dólares. El CEO Ben Gagnon lo resume así: «Completamos el giro estratégico que empezó hace doce meses». Lo que no dice: el giro también aleja la empresa del cepo regulatorio canadiense que desde 2023 obliga a las mineras a reportar cada kilowatt como si fuera plutonio.
El plan de arreglo estatutario —una figura que en Canadá necesita el voto de al menos dos tercios— pasó por holgado: solo el 0,7 % de los votos se negó a la mudanza. La resolución ahora depende de una audiencia final del Tribunal Superior de Justicia de Ontario y de que no aparezcan sorpresas en la documentación de cierre. Bitfarms calcula que el cronograma se cumplirá «alrededor del 1 de abril de 2026», fecha que coincide con el inicio del nuevo año fiscal de muchos fondos de pensiones norteamericanos.

El nuevo keel hereda 21 eh/s y una deuda que escuece
La flota actual de Bitfarms suma 21 exahashes por segundo, pero también 155 millones de dólares en préstamos a tasa variable atados al precio del bitcoin. Al trasladar la sede a Delaware, la compañía podrá renegociar esa deuda bajo la ley estadounidense, donde los creditorarios aceptan más fácilmente cláusulas de conversión accionaria. El truco: convertir pasivo en capital sin disparar el riesgo de un squeeze de cortos, algo que ya sufrió en 2022 cuando el precio de BITF se desplomó un 87 % en seis semanas.
Los accionistas de Robinhood —donde BITF figura entre las penny stocks más populares— verán desaparecer el símbolo de la aplicación y aparecerá KEEL en la misma posición de cartera. La transición será automática, pero la volatilidad no: el cambio de ticker suele ser un imán para operadores algorítmicos que en los primeros minutos de negociación generan spreads de hasta 12 % entre Toronto y Nasdaq.
La jugada deja en evidencia a las mineras que permanecen en Canadá: Hut 8, Hive y Bitfarms hasta ayer. Ahora solo quedan dos. La frontera no es solo geográfica; es financiera. Keel Infrastructure nacerá con acceso a mercados de capitales más profundos y con la posibilidad de cerrar contratos de energía de hasta 20 años con utilities estadounidenses que exigen domicilio fiscal local. El mensaje es claro: si quieres competir por los bitcoins que quedan por minar, primero debes mudar a Delaware.
El cronómetro marca 365 días hasta que desaparezca el último rastro de Bitfarms en Toronto. Para entonces, el halving de 2028 habrá recortado la recompensa a 1,5625 bitcoin por bloque y las máquinas más eficientes consumirán menos de 20 joules por terahash. Keel llega tarde al ciclo, pero llega con pasaporte americano y deuda reperfilada. En este juego, la nacionalidad importa más que el hashrate.
