Blackstone desbloquea 6.300 m$ para la vida: la inyección más bestia del sector
La plataforma de inversión privada Blackstone acaba de cerrar la mayor ronda de capital de la historia de las ciencias de la vida: 6.300 millones de dólares que ya respiran en el bolsillo de quienes pelean contra el cáncer, la colitis y la leucemia. El vehículo BXLS absorberá ese exceso de confianza —la emisión se quedó corta— para financiar desde la molécula hasta la farmacia cualquier fármaco que demuestre valor real.
El gestor ya ha repartido casi 2.000 millones en los últimos doce meses. Merck se llevó 700 para sacar adelante el ADC sacituzumab tirumotecan contra tumores sólidos. Teva recibió 400 para duvakitug, el anticuerpo que promete frenar la enfermedad inflamatoria intestinal. Y en febrero Johnson & Johnson selló con Blackstone los ensayos de bleximenib, un BTK que apunta a la leucemia mieloide aguda.

Nicholas galakatos: «no es un capricho; es una apuesta a largo que ya ha valido 34 aprobaciones»
El jefe global de Life Sciences recuerda que su firma ha empujado ya 34 fármacos y dispositivos hasta la aprobación regulatoria: Amvuttra para la amiloidosis, Imbruvica contra el linfoma, la lista crece mientras otros fondos se retiran. La razón es simple: cuando los tipos suben y el riesgo duele, la industria biotech se queda sin oxígeno. BXLS se presenta como un pulmón alternativo.
El dato habla por sí solo: el capital semilla de la biotecnología ha empezado a repuntar. En el cuarto trimestre de 2025 los venture capitals volvieron a entrar con 70,6 % más dinero que en el anterior, según GlobalData. El número de operaciones también creció un 30,4 % hasta 206. La CGT —terapias celulares y génica— lidera la reactivación, aunque los inversores ya no compran promesas: exigen datos sólidos y pacientes no atendidos.
La moraleja la dio Ilya Yasny, socio de LanceBio: planificar temprano, adaptarse y demostrar. Blackstone lo ha entendido: no invierte en ciencia ficción, sino en historias que llegarán a la UVI de un hospital antes que los bancos centrales cambien de política. En el tablero de la salud global, 6.300 millones no garantizan éxito, pero obligan al resto a jugar con cartas visibles.