Blue owl capital desata la fiebre por el 13,5 % de dividendo que wall street ignoraba
Blue Owl capital Corporation cotiza a 0,74 veces su valor contable y paga un 13,5 % de dividendo. La ecuación es tan simple como demoledora: el mercado da por hecho que algo se romperá, pero los números gritan que el precio ya descuenta hasta la apocalipsis.
Un bdc que presta donde los bancos ya no entran
OBDC no es un fondo más. Es el préstamo puente que los private equity reclaman para cerrar compras de software, seguros y servicios hospitalarios. Con 230 nombres repartidos en 30 sectores, la mayoría de los créditos llevan un LTV del 42 % y cobertura de intereses de 1,9x. Traducción: el prestatario puede ver caer su ebitda un 40 % y seguir pagando.
TJ Terwilliger, gestor y autor del newsletter Compounding Dividends, ve aquí un «cartera de guerra» diseñada para ciclo largo. Su tesis se resume en dos gráficas: la primera muestra que los descuentos a NAV superiores al 20 % en BDCs han coincidido con rallys de doble dígito doce meses después en ocho de cada diez ocasiones desde 2008. La segunda demuestra que los buybacks de OBDC cuando cotiza por debajo del 0,8x NAV han generado un alpha de 600 puntos básicos frente al índice S&P BDC en los siguientes 18 meses.
La dirección ya devolvió 110 millones en acciones propias el año pasado. El mercado apenas lo notó: el descuento sigue siendo el mismo que arrastran los REITs comerciales con oficinas vacías. La diferencia es que la cartera de Blue Owl crece a ritmo de dos compras por semana y la morosidad se mantiene por debajo del 0,8 %.

Por qué los hedge funds se están colando ahora
Al cierre del cuarto trimestre 22 fondos largo/corto mantenían posición, uno menos que tres meses antes. El dato parece una fuga, pero la cifra habla por sí sola: los que se quedaron han duplicado el tamaño medio de la apuesta. La razón: el tramo de deuda senior garantizada que OBDC coloca a ebitdas superiores a 75 millones ofrece un spread de 600-700 pb sobre SOFR, mientras que los CLO equivalentes rondan los 400 pb. El arbitraje es demasiado jugoso para dejárselo a los direct lending boutiques.
La pega, claro, está en el apalancamiento. Blue Owl financia el 45 % de sus activos con deuda estructurada a 90 días. Si el SOFR sube 100 pb, el coste se traslada íntegro a resultados. Pero la compañía ya blindó el 60 % de pasivos con tipos fijos hasta 2027. El margen de seguridad, según los modelos internos, absorbe hasta 350 pb de subida antes de tocar el límite regulatorio de 1,25x cobertura de intereses.
El dividendo, en todo caso, no parece en riesgo. La empresa distribuye 0,33 $ por trimestre, un 10 % por encima del NII generado. La diferencia se financia con parte de los honorarios por originación que cobra a los sponsors. Es un truco contable que los analistas de RBC califican de «sostenible mientras el mercado de private equity siga liquidando fondos a 15x ebitda». O lo que es lo mismo: si KKR y Carlyle siguen comprando, OBDC seguirá cobrando.
La acción cerró ayer en 11,11 $, apenas dos centavos arriba del mínimo relativo de marzo. El forward P/E de 8,26x compite con el de los bancos europeos que arrastran años de rentabilidad por el suelo. La diferencia es que Blue Owl crece el balance a doble dígito y los préstamos los amortizan los fondos de pensiones antes que los contribuyentes. Wall Street aún no ha despertado; cuando lo haga, el descuento desaparecerá con la misma velocidad que llegó.
