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Boeing pierde terreno mientras china le aprieta las tuercas

Boeing llega al primer trimestre de 2026 con una herida abierta: los analistas esperan pérdidas de 0,60 dólares por acción, un deterioro del 22,5% respecto al mismo periodo del año anterior. No es el dato más alarmante de la semana. Es el síntoma de algo más profundo que lleva meses gestándose en silencio.

El peso de china y los aranceles sobre el futuro de boeing

La compañía con sede en Arlington, Virginia, sigue siendo un gigante sobre el papel: capitalización de 149.600 millones de dólares, presencia en más de 150 países, contratos con la NASA y el Departamento de Defensa estadounidense. Pero el papel aguanta todo. La realidad operativa es otra historia.

Los aranceles chinos sobre los aviones de Boeing son el elefante en la sala que nadie quiere mirar fijamente. China no es un cliente más. Es, o debería ser, uno de los motores de crecimiento de la compañía durante la próxima década. Perder ese mercado —o verlo erosionarse por tensiones comerciales que escapan al control de cualquier consejo de administración— es un golpe que no se absorbe en un trimestre.

Las cifras que el mercado ya descuenta. y las que aún no

Las cifras que el mercado ya descuenta. y las que aún no

La acción ha subido un 6,4% en los últimos doce meses. Suena razonable hasta que miras al lado: el S&P 500 ha ganado un 11,9% en el mismo periodo, y el ETF industrial XLI se ha anotado un 19,8%. Boeing no está remontando. Está sobreviviendo.

Lo que sí llama la atención es la proyección para el año completo. Los analistas esperan un BPA de 0,45 dólares para el conjunto de 2026, lo que supone pasar de una pérdida de 10,64 dólares por acción en 2025 a terreno positivo. Y para 2027, el consenso apunta a 4,30 dólares por acción, un salto del 855% interanual. Cifras que, sobre el papel, justifican el optimismo. Pero Boeing lleva años prometiendo recuperaciones que se retrasan.

El mercado confía, pero con la mano en el bolsillo

El mercado confía, pero con la mano en el bolsillo

De los 28 analistas que cubren el valor, 20 recomiendan compra fuerte, tres se quedan en compra moderada y cuatro en mantener. Solo uno recomienda vender con contundencia. El precio objetivo medio está en 270,92 dólares, lo que implica un potencial alcista del 42,2% desde los niveles actuales.

Ese optimismo tiene su lógica. Los resultados del cuarto trimestre de 2025 —publicados el 27 de enero— sorprendieron positivamente: ingresos de 23.900 millones de dólares frente a los 22.200 millones que esperaba Wall Street, con un BPA ajustado de 9,92 dólares que superó con creces el año anterior. Pero la acción cayó más de un 1% ese día. El mercado, cuando desconfía de una empresa, no celebra ni las buenas noticias.

Boeing tiene los mimbres para remontar. Tiene también la capacidad demostrada para complicarse la vida sola. Con China como variable incontrolable y una cadena de producción que sigue sin funcionar al ritmo que necesita, el primer trimestre de 2026 no será el momento del despegue. Será, en el mejor de los casos, el momento en que deje de caer.