Broadcom y oracle se disputan el trozo más gordo del pastel de la ia
La fiebre de la inteligencia artificial ya no cotiza a precio de burbuja. Los inversores se frotaban las manos hace dos años; ahora miran la factura del capex y se agarran la cartera. Pero la rentabilidad ha cambiado de chaqueta: ha pasado de los luminosos carteles de Nvidia a los servidores anónimos de Oracle y a los chips a medida de broadcom. La pregunta ya no es si la IA generará el primer billonario, sino quién le venderá la pala al buscador de oro.
El negocio de broadcom crece al doble de velocidad
La compañía facturó 8.400 millones de dólares en ingresos ligados a la inteligencia artificial en su último trimestre, un 100 % más que hace un año. La previsión interna apunta a 10.000 millones en el trimestre actual. La clave está en los XPUs, aceleradores no genéricos que se diseñan mano a mano con cada cliente para tareas concretas: redes, almacenamiento, inferencia. Así esquivan el campo de batalla de Nvidia y firman contratos multianuales blindados frente a la volatilidad del precio de la memoria.
El margen bruto se dispara porque el cliente paga por la arquitectura, no por el silicio. broadcom no vende tarjetas; vende tiempo de ingeniería convertido en royalty. Y los datos de Dealogic revelan que el 70 % de los grandes cloud han cerrado algún acuerdo de co-diseño con la firma en los últimos dieciocho meses. El mensaje es demoledor: si tu modelo de IA necesita velocidad y ahorro energético, terminas llamando a San José.

Oracle se convierte en el banco de datos del cloud ajeno
Mientras tanto, Oracle ha dejado de predicar contra AWS y Azure. Su base de datos ahora corre dentro de ellas. El ingreso multi-cloud se disparó un 500 % en el último trimestre gracias a esa jugada de ajedrez: cobrar por licencia donde antes solo cobraba por hardware. Las RPO —contratos firmados y aún no facturados— alcanzan los 553.000 millones de dólares, tres veces más que hace doce meses. La cifra habla por sí sola: hay empresas que ya no compran ordenadores; compran años de consultoría y almacenamiento ilimitado con sello Oracle.
La transición no ha sido barata. La compañía ha duplicado el capex en centros de datos propios y ha ofrecido descuentos agresivos para que los clientes migren sus cargas de trabajo. Pero la presión ha valido la pena: los analistas prevén que el 40 % del crecimiento de ingresos de Oracle en los próximos dos años provenga de servicios ligados a la IA, frente al 12 % actual. El mensaje a los accionistas es claro: el software ya no es recurrente; es exponencial.

Valoración: oracle regala múltiplos, broadcom regala velocidad
El ratio precio-beneficio forward de Oracle se hunde hasta 18, su nivel más bajo desde 2022. broadcom cotiza a 24, también barato si se compara con el 35 medio del sector semiconductor. Pero los flujos de caja despegan con distinta pendiente: los analistas apuntan a un crecimiento del 65 % en los ingresos de broadcom este año; Oracle se conforma con un 18 %. La diferencia es el riesgo: los chips pueden sufrir un ciclo de inventarios; los contratos cloud, no tanto.
La elección se reduce a estilo. ¿Prefieres pagar por un tractor que arará el campo durante la fiebre del oro (broadcom) o por el banco que guarda el oro una vez extraído (Oracle)? Ambos caminos llevan al mismo punto: la IA ya no es un gasto; es un impuesto que las corporaciones se autoimponen para no desaparecer.
Wall Street ha empezado a recomendar rotaciones semanales entre ambos nombres. Pero quienes entraron en Oracle a 90 dólares hace seis meses ya han duplicado posición. Y quienes compraron Broadcom a 1.200 están a un tick de máximos históricos. La moraleja: la IA seguirá fabricando millonarios, pero los próximos pondrán la mesa en silencio, sin carteles de neón, y cobrarán por cada petición que viaje de un chip a una base de datos. La factura, esta vez, será inevitablemente ineludible.
