Cava silencia a los escépticos: 41% de subida y mil restaurantes en la mira

Cuando en enero la acción de Cava bailaba en los 65 dólares y los foros la enterraban como el «rotito roto» del sector, algunos veíamos árboles en vez de ceniza. Hoy cotiza en 82 y el oso que apostó en contra tiene que tragarse un 41% de rally sin desayuno.

La venganza del mediterráneo exprés

La cuenta atrás arrancó el 25 de febrero. Cava publicó el cierre de 2025 y el título se disparó un 25% en la misma sesión: ingresos anuales por encima del millardo por primera vez, crecimiento del 22,5% y un mismo-restaurante que creció el 0,5% cuando el mercado esperaba un –0,1%. Brett Schulman, CEO, lo resumió así: «año récord». Traducción: los jóvenes que en invierno recortaron en bowls de humus han vuelto y, esta vez, traen a los padres.

La moraleja empieza con una cifra: 3 millones de dólares. Ese es el volumen anual que ya factura cada nueva tierra que Cava pisa. En la jerga de franquicias, solo Chipotle y sweetgreen saben lo que es ese club de 3 M. Añade un margen a nivel tienda del 24% y tienes una cadena que crece sin descuentos desesperados.

Wall street se sube al barco tarde y contenta

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La semana pasada Guggenheim estrenó cobertura con recomendación de compra y precio objetivo de 100 dólares. El propio Jim Cramer se deshizo en mea culpa en «Mad Money»: «Siempre me ha gustado, nunca entendí la caída». La frase suena a perdón público, pero en realidad es la confirmación de que el cuadro ya cuelga en el museo de los ganadores.

El plan sigue siendo el mismo: 74-76 aperturas en 2026, facturar entre 176 y 184 millones de EBITDA ajustado y alcanzar mil locales en 2032. La clave no es solo la velocidad, sino la geografía. Cava ya ha empezado a rellenar el mapa de suburbios que otros daban por perdidos: Texas, Ohio, Carolina del Norte. Y la fila creciente de franquiciados pide entrada en Canadá antes de que acabe el año.

Claro, la macro sigue ahí: aranceles en el horno, salarios que pican y consumidor que mira el ticket dos veces. Pero cuando tu ensalada cuesta 12 dólares y te la sirven en tres minutos con etiqueta «saludable», el K-shaped economy se dobla a tu favor. El cliente lo entiende: si el bolsillo aprieta, mejor gastar en lo que no te mata.

Los osos pueden seguir aullando. Mientras tanto, Cava suma un restaurante cada cinco días y cada uno deja un margen de un 24%. A ese ritmo, quien hoy paga 82 dólares por el título en 2032 estará comprando un pedazo de mil tiendas y, de paso, la certeza de que a veces el bosque no solo es más grande: también es más rentable.