Cinco acciones para 2026: la gestora que apuesta fuerte contra el consenso

Nancy Tengler lleva años haciendo lo que pocos gestores se atreven: comprar cuando el mercado huye. La CEO e inversora jefe de Laffer Tengler Investments acaba de presentar sus cinco apuestas principales para lo que queda de año, y el denominador común no es la moda del momento, sino la convicción de que el mercado está mirando hacia atrás mientras ella ya está parada tres años más adelante.

Lam research, la puerta trasera a la inteligencia artificial

Lam Research acumula un 40% de revalorización en lo que va de año, y Tengler no tiene intención de soltar el papel. Es la mayor posición de Tiger, su ETF propio. La lógica es más fina de lo que parece: no es una apuesta directa a chips de IA, sino a la maquinaria que fabrica la memoria que esos chips necesitan. Con Micron como productor y Nvidia como cliente final, Lam se sienta justo en el centro de esa cadena. La gestora ha recortado posición varias veces porque la acción no ha parado de subir, pero sigue comprando hasta casi el 5% del portafolio cuando entra dinero nuevo.

Tesla: comprar la narrativa, no el balance

Tesla: comprar la narrativa, no el balance

El caso Tesla es el más incómodo de defender. La acción cae cerca de un 15% en lo que va de 2026, las ventas en Europa siguen flojas, el software de conducción autónoma FSD tropieza y el negocio de vehículos eléctricos no levanta cabeza. Tengler lo admite sin rodeos: hay mucho que no gusta. Pero su tesis no pasa por el coche. Pasa por los robots, por el almacenamiento de energía con el Megapack y por la posibilidad de que Tesla y SpaceX terminen fusionadas en una sola entidad de inteligencia artificial física. Entró en 100 dólares por acción hace dos años. Compró más en los mínimos de DeepSeek a 240 dólares. Su argumento de fondo: lo mismo que le pasó a Amazon desde la salida a bolsa, que subió un 250.000% mientras todo el mundo preguntaba dónde estaban los beneficios.

Microsoft, el superviviente que el mercado subestima

El consenso lleva meses con el relato de que la IA va a devorar al software empresarial. Tengler no lo compra. Vendió Microsoft durante el verano y parte del otoño, pero ahora ha vuelto. Su argumento es preciso: 17% de crecimiento en ingresos, 24% en beneficios, Azure al 39%. El mercado se molestó porque no llegó al 40%. Un punto porcentual de diferencia provocó una corrección que, según Tengler, es una oportunidad. Cotiza a 20 veces beneficios de este año y 19 veces los del próximo, con un ratio precio-beneficio-crecimiento de una vez. Para una compañía de este perfil, eso es barato.

Servicenow, el director de orquesta de la ia en la nube

ServiceNow ha sido uno de los grandes castigados por el miedo a que la IA destruya el software. La acción lleva meses cayendo. Tengler ve exactamente lo contrario: a medida que la IA agente se expande, necesita una capa de seguridad y control más robusta, y ServiceNow ocupa ese lugar. Lo describe como la torre de control del tráfico aéreo de la nube. Crece ingresos y beneficios por encima del 20%, la valoración ha vuelto a niveles históricos atractivos y el CEO Bill McDermott acaba de comprar 3 millones de dólares en acciones propias. Eso no es retórica corporativa. Es dinero real sobre la mesa. Las empresas que Tengler descarta en software son Adobe, que según ella llegó tarde a la IA igual que Intel al móvil, y Salesforce, atrapada en un modelo de venta por asientos que el mercado laboral ya no necesita en la misma medida.

Goldman sachs, apostando a que las fusiones vuelven

El último nombre es Goldman Sachs, la única apuesta fuera del sector tecnológico. La tesis es directa: Goldman está en el mejor lugar posible para beneficiarse de la reactivación de fusiones y adquisiciones. La firma lleva meses repitiendo que el M&A volverá en cuanto se despeje la situación geopolítica en Oriente Medio. Mientras tanto, puede tirar del negocio de trading, paga dividendo y lo ha incrementado con regularidad en los últimos años. Tengler la incluyó en su cartera de doce mejores ideas para 2025 y fue una de las más rentables. David Solomon tuvo años difíciles, pero el banco ha recuperado el pulso.

La visión de mercado que pocos quieren escuchar

Para el resto de 2026, Tengler espera volatilidad en los dos primeros trimestres, quizás tres si las elecciones de mitad de mandato complican el panorama político. Pero su escenario base es alcista. Las devoluciones fiscales están inyectando 510.000 millones de dólares en el consumo durante el primer semestre. Las empresas pagan menos impuestos, Amazon redujo su factura fiscal un 50% gracias a la gran ley fiscal aprobada. Y el Gobierno, dice, tiene demasiado interés en ganar las elecciones como para dejar que la economía se hunda.

Lo que le quita el sueño es la recesión. Si llega, será un mercado bajista sin matices. Y el déficit le preocupa de fondo, aunque reconoce que con una Reserva Federal y un Tesoro cooperativos, ese problema puede prolongarse durante años sin que el mercado lo castigue. La ironía es que el mecanismo de amortiguación que se ha instalado, mandar cheques cuando sube el petróleo o cuando hay una crisis, funciona políticamente pero deteriora las cuentas públicas de forma silenciosa. Tengler lo sabe, lo dice, y aun así sigue comprando.